
Hoy no era un buen día para Naldo. Se había visto con el agua al cuello...otra vez.
Ahora mismo se encontraba en casa, todavía en pijama y perdido entre pilas de apuntes que se alzaban sobre su cabeza repartidos por su mesa de estudio. Exámenes de otros años, listas de posibles preguntas, apuntes propios, del profesor y ajenos (algunos prestados, otros prestados "a escondidas")...ese gran montón de papeles le miraba amenazante, manteniendo un equilibrio imposible a pesar del caos del que eran resultado. Y en medio de todo eso, una cabecita atrapada entre dos manos que la obligaban a mantenerse erguida.
Naldo lo había vuelto a hacer. El periodo de tiempo libre que disfrutaban entre exámenes era un bien que la mayoría de alumnos de sanación, a estas alturas de su formación, sabían aprovechar. Casi todos se daban unos días de descanso, pero pronto corrían a incorporarse a su rutina de estudio. Esto les ayudaba a no perder el ritmo, porque si sucedía así, el choque del relax absoluto contra el estrés pre-exámen podría ser brutal. Precisamente eso le había pasado a él, porque nunca aprendía la lección. Siempre dejándolo todo para el último momento. Su buena memoria e inventiva le habían ayudado a seguir con este método durante toda su etapa escolar, y ya en Sanación, a pesar de encontrarse con un volumen mayor de contenidos, todavía le seguía funcionando para casi todo. Pero esta vez se reprochaba a sí mismo no haber estudiado antes. Quizás si hubiera compartido con Mini y Quique alguna tarde de estudio...pero eso habría sido peor, porque pasar una tarde entera delante de Mini lo dejaría absolutamente desconcentrado (¡con lo fácil que era desconcentrarlo!), y pasar 3 horas observando a alguien desconcertante como era ella habría consumido sus nervios. Por esa razón prefería irse solo a estudiar.
Hoy estaba muy agobiado porque era el día antes del exámen. Estos días él prefería dejarlos para repasar, pero si no había más remedio, pues tenía que ponerse a todo trapo a mirarse los últimos temas que le faltaran. Para este exámen se le había ido un poco la mano y tenía que mirarse por primera vez gran parte del temario, y no sabía exactamente cómo lo iba a hacer. Tenía la sensación de que aquello que había estudiado los días anteriores estaba en alguna parte de su cerebro oscura y mal ventilada, y que difícilmente saldría el día del exámen. La inseguridad se apoderaba de su mente a cada minuto que pasaba. No sabía ni por dónde empezar.
Menos mal que decidió quedarse en casa para aprovechar el máximo tiempo posible. La verdad que no le resultaría difícil inventarse cualquier excusa para su ausencia en la proyección de sexualidad...Además,¿qué iba a perderse ese día?



5 comentarios:
joe Naldo en pijama...Esto cada vez se pone más hot xDD
Cómo entiendo a Naldo... si es que con dejarlo todo para el final sólo consigues acabar profesionalizándote en chuletas :P
x cierto, tengo curiosidad x Quique, ese personaje misterioso del que tan poco sabemos...
ayyy pobre Naldo!esta es la tipica situacion d quedart en casa y perdert ALGO important..siguient entrada dedicad a Quique,of course
jajajja, es que naldo se parece taaaaaaaanto a ti!!!lo peor es cuando pese a saber lo que espera, se sigue actuando igual!!que no aprendemos, budita!!
eso me pasa a mí siempre, que lo dejo todo para la noche antes... pobre Naldo, se ha perdido el momento 'Oh, Johny'!!!!!
Yo habría pagado por verlo!
Pero entiendo que tiene que ser duro estar delante de una persona que no te ayuda a concentrarte...
Creo que soy más TEAM QUIQUE, y eso que aún no he leído mucho sobre él. Me da la impresión de que Naldo lo tiene ya todo ganado...
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