Extrañados, seguían mirándola, esperando cualquier respuesta de sus labios que aclarara todo el lío que teñía sus mentes.
-Veo que os ha sorprendido mi identidad, entiendo que mucha gente pensara que el BudaDorado no fuera más que una vieja leyenda.
-¿Pero usted no se suponía que era un hombre? En La historia de los 7 poderes...-preguntaba Naldo
-Sí, en La historia de los 7 poderes el Buda era un hombre, pero ese hombre no era yo.
-¿Qué? Ahora sí que no entiendo nada-repuso Mini
-Lo que os he dicho, aquél protagonista realmente existió y era un hombre, pero su nombre no murió cuando su cuerpo lo abandonó, lo recogí yo.
-Lo siento señora, pero pensábamos que La historia de los 7 poderes era una leyenda que se contaba a los niños para enseñarles las virtudes de la amistad y el valor, además de ser una alegoría de la represión y el terror que encarnaba la Bruja Choni.-comentaba Mini
-Siento deciros que, lamentablemente, esa historia tiene más verdad que la que a vosotros os ha llegado. El legado de Almendra Puck, la autora de La historia os ha llegado porque tras los acontecimientos vividos sufrió un gran trauma que la obligó a encerrarse y a transcribir todo lo acontecido, para alertar a generaciones futuras del poder que se escondía en la pulsera de cascabeles. Lo que nunca quedó claro fue el final; feliz o no ella siempre acababa en su cuarto solitario.
-¿Usted sabe qué pasó?-preguntó Quique
-Cuando termine nuestra propia Odisea, vosotros mismos sabréis cuál fue el verdadero final.
-¿Y cómo terminó usted llamándose BudaDorado?-inquirió Naldo
-Veréis, el Gran BudaDorado original, aquél al que Charada visitó en su viaje gracias al poder de flipar a la torre de cristal, era un hombre que se dedicaba a meditar, principalmente para superar la pérdida de su amada Manuela. El lugar donde se alzaba dicha torre es un lugar místico, un enclave que pocos conocen y al que aún menos pueden acceder (es más, si Charada lo hubiera intentado de una forma corriente quizás nunca hubiera llegado). Timanfaya
fue el nombre que recibió mucho antes de que los españoles llegaran allí, sin embargo ellos lo llamaron las Montañas del Fuego. Ese lugar sagrado, testigo de mil años de oración del Buda y de su encuentro con la súpermetadona (como Charada prefería que la llamasen) casualmente está en una de las Islas Afortunadas donde me crié. Yo misma estuve de retiro allí estos últimos años hasta mi reciente vuelta-Pero, ¿por qué adoptar la identidad de otra persona?-quería saber Quique
-Eso pertenece a la pequeña historia de la fundación de las 4 escuelas de Sanación........



