-¡Agárrate Mini!
-¡Naldo, no veo al BudaDorado!¡La hemos perdido!-gritó sofocada.
-Sí, se ha quedado en el piso superior mientras se movían los niveles. Ahora estas escaleras ya no llevan al lugar donde se dirigía ella.
-Oh, Naldo, esto es terrible. Lo que nos faltaba.
-No perdamos la calma. Vamos a bajar y a buscar otras escaleras que nos lleven por el buen camino.
-¿Y si nos perdemos?-preguntó angustiada-Peor aún,¿y si nos encontramos a un Caballero de la Fusta?
Naldo frunció el ceño. No había sopesado esa opción. Si un Caballero ya había irrumpido en un lugar secreto de Fuego,¿qué le detendría para llegar a Aire? De hecho habían venido para alertar a la Srta Tulp de ese incidente, pero no para enfrentarse solo a unos asesinos...Bueno, en realidad no estaba solo. Mini lo acompañaba y no podía dejar que nada malo le ocurriese a ella.¡Jamás!
-Tranquila. No va a pasarnos nada-Naldo se limitaba a decir las palabras que ambos querían escuchar-Con un poco de suerte encontraremos rápido al Buda y todo volverá a nuestra "caótica normalidad".
Ambos sonrieron. Naldo le tendió la mano y bajaron por las escaleras que ahora no les interesaban, hasta llegar al nivel inferior.
Mini seguía temblorosa, pero una vez recuperado el aliento volvió a correr. Sentía cómo bombeaba sangre su corazón, le quemaban los músculos, y a los dos minutos de recorrido, un pinchazo en el costado izquierdo. Estaba para el arrastre y se lo hizo saber a su amigo.
-Naldo, por favor, para. No puedo más.
-¡Pero tenemos que encontrar al Buda!
-Por favor,¡me duele al respirar!-acompañó esta frase con un quejido-¿Por qué no lo enfocamos de otra manera?Vamos a usar un poco la cabeza, antes de que se nos pase algo y demos vueltas como tontos.
A Naldo no le gustó demasiado ese comentario. Con ella se sentía claramente inferior intelectualmente, y le parecía algo que ella se empeñaba en evidenciar constantemente. Siempre tenía una idea mejor o la solución perfecta para cada cosa. Si se hubiera tratado de otra persona, con el simple hecho de no volver a acercarse a él, Naldo se habría dado por satisfecho, pero alejarse de Mini le reslultaba más doloroso que verse humillado una y otra vez.
-Bueno,¿y qué propones tú?
-Que averigüemos dónde estamos nosotros y deduzcamos cúal fue la dirección que escogió el Buda.
-¿Y cómo piensas hacer eso?
-Tomando como referencia el paisaje, obvio. Se han movido varios niveles del edificio, pero el paisaje, nuestro punto de referencia, sigue en su sitio. Sólo tenemos que llegar al lugar exacto donde nos encontrábamos antes de que viniera la ráfaga.
-¡¿Cómo te puedes acordar del lugar exacto?!
-No lo sé, simplemente me acuerdo.
-Vale, lo que tú digas...Busquemos el lugar.
Mini y Naldo andaron y andaron mirando hacia los grandes ventanales de la Escuela, intentando econtrar el punto exacto.
De repente oyeron algo a lo lejos...Unos pasos...Un murmullo.
Mini agarró fuertemente el brazo de Naldo. Los dos sentían que alguien se acercaba, e iba hablando. Se miraron. Si era un Caballero de la Fusta de Cuero, estaban perdidos.
Los murmullos fueron definiéndose poco a poco.
Extrañados, comprobaron que era una voz de mujer. ¿Había "Caballeros mujeres"?¿Sería el Buda que había ido a buscarles?¿Estaba sola?
Se metieron en un aula vacía, que tenían al lado. Se quedaron detrás de la puerta, esperando a que pasara esa mujer y averiguar quién era. Aguantaron la respiración cuando la figura pasó delante de ellos. Pudieron escucharla claramente:
-Ya lo veía venir. No en vano soy clarividente...Si es que nadie me hace caso...Bueno, vale, esto no se lo había dicho a nadie, pero seguro que si lo hubiera dicho me habrían tachado de macabra o algo así. Qué más me da, el caso es que tenía razón. Pobre Roxana, asesinada por esos canallas...
Cuando escucharon esto, Naldo y Quique decidieron salir del aula, estaba claro que esa mujer estaba de su bando.
Lo hicieron atropelladamente y con bastante ruido, así que la mujer se giró. Tal y como sospecharon, se encontraba ella sola en el pasillo, así que lo que oyeron fueron sus cavilaciones mientras recorría la escuela
-¿Quiénes sois vosotros?-preguntó asombrada.
-Somos alumnos de Fuego. Hemos venido con nuestra directora.
-¿El Buda está aquí?¿por qué?¿Y qué hacíais escondidos en ese aula? Que sepáis que he echado a todo el mundo de Aire no para que vosotros podáis hacer manitas sin que nadie os moleste...¡Cuánta tensión sexual no resuelta por favor!
Mini y Naldo se pusieron rojísimos.
-¿Los ha echado usted?-acertó a decir Naldo a pesar de que seguía rojo como un tomate-¿es usted la Srta Tulp?