La joven miró al grupo de arriba a abajo, imaginando qué tipo de información venían buscando. Vale que en su oficio veía de todo, ya estaba curada de espanto, pero 4 señoras con 3 jóvenes no eran lo que se dice un grupo habitual de frecuentadores al centro. Después de unos segundos de duda, los dejó pasar con un seco "Síganme".
La menuda trabajadora caminaba a pasos pequeños y silenciosos a través de oscuros pasillos, con cortinas y telas que separaban distintas habitaciones y nuevos pasillos. Parecía un laberinto en el que se mezclaban varias culturas orientales (árabe, tailandesa, japonesa...) pasando rápidamente por colores y olores que les transportaban por todos aquellos exóticos lugares.
Llegaron a recepción, donde otra joven envuelta en sedas les recibió con una sonrisa en sus ojos (ya que sus labios estaban convenientemente tapados por una seda violeta semitransparente).
-Quieren info-y sin mediar más palabra, la primera joven desapareció detrás de una de las pesadas cortinas.
El grupo permaneció unido mientras delicadamente la recepcionista fue sacando folletos y depositándolos en forma de abanico sobre la mesa. Todos se acercaron, respetando el silencio que reinaba en la estancia, pero cuando pudieron ver con claridad el contenido de los folletos, más de un Oh de asombro se escapó de sus inocentes bocas.
Los folletos detallaban con lujo de detalle una serie de masajes eróticos a elegir. Los masajistas, masculinos o femeninos, a elección del consumidor, podían estar semidesnudos o desnudos al completo según la tarifa deseada.
...Basados en técnicas de relajación esmeradamente elaboradas y combinadas con la máxima sensualidad y erotismo proporcionado por el tacto sensorial en las zonas más sensitivas del cuerpo, llegando así a un estado máximo de pacer (clímax) y alcanzando la liberación del placer acumulado durante el masaje...
Quique, Mini y Naldo estaban rojos como tomates. Mini acordándose de la propuesta fallida a Quique, éste preguntándose por qué tuvo que ser tan estúpidamente correcto y no aprovechar la oportunidad de estar con Mini, y Naldo sintiendo que toda la sangre de su cuerpo viajaba a toda velocidad lejos de su cerebro imaginándose en cualquiera de esas salas a solas con Mini en topless.
En cambio, Buda, Almendra y Tulp miraron con incredulidad a Charada, antigua clienta del local, y que atónita miraba los folletos a la vez que se excusaba e intentaba aclarar que cuando ella iba SÓLO eran masajes, inocentes, con ropa y sin tocamientos impuros.
La recepcionista esperó unos segundos de cortesía, hasta que preguntó si tenían alguna preferencia o petición especial.
La Srta. Tulp rápidamente tomó la palabra adelantándose al resto del grupo, y comenzó a informarse detalladamente de los tipos de masajes, tarifas y salas, bien para ganar tiempo, bien para satisfacer su propia curiosidad.
-Os lo juro, os lo juro que esto ha cambiado muchíííííísimo-repetía una Charada a punto del colapso.
-Te creemos-respondía el Buda Dorado, con una risa ahogada-pero ahora tendremos que averiguar donde está La Sala de los Espejos.
Mirando a su alrededor, Charada estaba de nuevo al borde de la lágrima, con una mezcla de agobio y vergüenza. Justo entonces se volvió a reunir con ellos Tulp, que muy satisfecha con ella misma les comunicó sus avances.
-Tengo una buena noticia y una mala. La buena es que ya he descubierto dónde está actualmente La Sala-miró de uno en uno a sus oyentes y con una media sonrisa prosiguió-es la sala VIP donde permiten hacer las reuniones de mayor nivel erótico (es fácil imaginarlo si es una habitación con espejos por doquier). El problema es que para entrar tendremos que pagar por hacer uso de la misma, y no es precisamente barata.
Con las prisas de los ataques, nadie llevaba encima suficiente dinero como para hacer uso de esa habitación, y después de unos minutos de discreta discusión, Tulp volvió tomar la palabra.
-Tengo un plan, pero debéis hacerme caso a rajatabla. Me voy a sacrificar
-¿Cómo? ¿Qué dices? ¡Te necesitamos con nosotros!-decían unos y otros sin parar
-No, no...no me entendéis. Me voy a sacrificar contratando un servicio de menor rango, y aprovecharé para distraerlos mientras que vosotros os coláis en La Sala de los Espejos.
Mientras anunciaba su decisión, una sonrisa de autocomplacencia surcaba la cara de Tulp.
-Ehhh bueno, vale, pero no te entretengas mucho-reprochaba Almendra-¿Cómo sabremos cuándo entrar?
-Mientras esté haciendo la reserva y me conduzcan a la sala de masajes, usaré mi don para mover las cortinas con ráfagas de viento elegantes y sobretodo discretas. De ese modo os dejaré el camino libre y os ocultaré de los que pretendan cortaros el paso mediante velos y telas estratégicamente colocadas. Ya he visto en el plano dónde está localizada, así que sólo tenéis que seguir el camino que os iré abriendo por los pasillos.
Quedaron todos encantados con la idea (aunque las fundadoras no dudaron en que Tulp iba a quedar más encantada que ninguna después del masaje especial) y decidieron que en cuanto hubiesen recuperado la piedra de Aguamarina, irían a buscarla en la sala Japón, y así huir juntos de ese antro de perdición.




