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17 abr 2019

Masaje oriental

-No tenemos cita pero queremos informarnos-contestó rápidamente Almendra.
La joven miró al grupo de arriba a abajo, imaginando qué tipo de información venían buscando. Vale que en su oficio veía de todo, ya estaba curada de espanto, pero 4 señoras con 3 jóvenes no eran lo que se dice un grupo habitual de frecuentadores al centro. Después de unos segundos de duda, los dejó pasar con un seco "Síganme".

La menuda trabajadora caminaba a pasos pequeños y silenciosos a través de oscuros pasillos, con cortinas y telas que separaban distintas habitaciones y nuevos pasillos. Parecía un laberinto en el que se mezclaban varias culturas orientales (árabe, tailandesa, japonesa...) pasando rápidamente por colores y olores que les transportaban por todos aquellos exóticos lugares.
Llegaron a recepción, donde otra joven envuelta en sedas les recibió con una sonrisa en sus ojos (ya que sus labios estaban convenientemente tapados por una seda violeta semitransparente).
-Quieren info-y sin mediar más palabra, la primera joven desapareció detrás de una de las pesadas cortinas.
El grupo permaneció unido mientras delicadamente la recepcionista fue sacando folletos y depositándolos en forma de abanico sobre la mesa. Todos se acercaron, respetando el silencio que reinaba en la estancia, pero cuando pudieron ver con claridad el contenido de los folletos, más de un Oh de asombro se escapó de sus inocentes bocas.

Los folletos detallaban con lujo de detalle una serie de masajes eróticos a elegir. Los masajistas, masculinos o femeninos, a elección del consumidor, podían estar semidesnudos o desnudos al completo según la tarifa deseada.


...Basados en técnicas de relajación esmeradamente elaboradas y combinadas con la máxima sensualidad y erotismo proporcionado por el tacto sensorial en las zonas más sensitivas del cuerpo, llegando así a un estado máximo de pacer (clímax) y alcanzando la liberación del placer acumulado durante el masaje...

Quique, Mini y Naldo estaban rojos como tomates. Mini acordándose de la propuesta fallida a Quique, éste preguntándose por qué tuvo que ser tan estúpidamente correcto y no aprovechar la oportunidad de estar con Mini, y Naldo sintiendo que toda la sangre de su cuerpo viajaba a toda velocidad lejos de su cerebro imaginándose en cualquiera de esas salas a solas con Mini en topless.

En cambio, Buda, Almendra y Tulp miraron con incredulidad a Charada, antigua clienta del local, y que atónita miraba los folletos a la vez que se excusaba e intentaba aclarar que cuando ella iba SÓLO eran masajes, inocentes, con ropa y sin tocamientos impuros.

La recepcionista esperó unos segundos de cortesía, hasta que preguntó si tenían alguna preferencia o petición especial.
La Srta. Tulp rápidamente tomó la palabra adelantándose al resto del grupo, y comenzó a informarse detalladamente de los tipos de masajes, tarifas y salas, bien para ganar tiempo, bien para satisfacer su propia curiosidad.
-Os lo juro, os lo juro que esto ha cambiado muchíííííísimo-repetía una Charada a punto del colapso.
-Te creemos-respondía el Buda Dorado, con una risa ahogada-pero ahora tendremos que averiguar donde está La Sala de los Espejos. 
Mirando a su alrededor, Charada estaba de nuevo al borde de la lágrima, con una mezcla de agobio y vergüenza. Justo entonces se volvió a reunir con ellos Tulp, que muy satisfecha con ella misma les comunicó sus avances.
-Tengo una buena noticia y una mala. La buena es que ya he descubierto dónde está actualmente La Sala-miró de uno en uno a sus oyentes y con una media sonrisa prosiguió-es la sala VIP donde permiten hacer las reuniones de mayor nivel erótico (es fácil imaginarlo si es una habitación con espejos por doquier). El problema es que para entrar tendremos que pagar por hacer uso de la misma, y no es precisamente barata.

Con las prisas de los ataques, nadie llevaba encima suficiente dinero como para hacer uso de esa habitación, y después de unos minutos de discreta discusión, Tulp volvió  tomar la palabra.
-Tengo un plan, pero debéis hacerme caso a rajatabla. Me voy a sacrificar
-¿Cómo? ¿Qué dices? ¡Te necesitamos con nosotros!-decían unos y otros sin parar
-No, no...no me entendéis. Me voy a sacrificar contratando un servicio de menor rango, y aprovecharé para distraerlos mientras que vosotros os coláis en La Sala de los Espejos.
Mientras anunciaba su decisión, una sonrisa de autocomplacencia surcaba la cara de Tulp.
-Ehhh bueno, vale, pero no te entretengas mucho-reprochaba Almendra-¿Cómo sabremos cuándo entrar?
-Mientras esté haciendo la reserva y me conduzcan a la sala de masajes, usaré mi don para mover las cortinas con ráfagas de viento elegantes y sobretodo discretas. De ese modo os dejaré el camino libre y os ocultaré de los que pretendan cortaros el paso mediante velos y telas estratégicamente colocadas. Ya he visto en el plano dónde está localizada, así que sólo tenéis que seguir el camino que os iré abriendo por los pasillos.

Quedaron todos encantados con la idea (aunque las fundadoras no dudaron en que Tulp iba a quedar más encantada que ninguna después del masaje especial) y decidieron que en cuanto hubiesen recuperado la piedra de Aguamarina, irían a buscarla en la sala Japón, y así huir juntos de ese antro de perdición.



15 abr 2019

La capital

-¡Ahhhhhhhh! Mmmmm...El cielo aquí es diferente, ¿no creéis?

Mientras Charada aspiraba con aire de ensoñación, uno a uno fueron apareciendo el resto de nuestros protagonistas a través de la puerta giratoria, tosiendo e intentando retirar la polución de sus vías aéreas.

-Vamos, subimos por esa calle, luego dos cuestecitas de nada, y ya estamos en La Sala. 

Naldo lideraba la marcha tras Charada, que ligera como una pluma subía por la cuesta adoquinada. El resto los seguía como podían. Cerrando la fila, el Buda y Almendra, arrastrando la primera su túnica y la segunda su poncho, seguían lo más dignamente el curioso desfile que habían formado.
Lo más curioso sin embargo, era que allí nadie les miraba con extrañeza. Es más, nadie realmente parecía verlos cruzar a su lado. Los habitantes de la capital, y más concreto de ese barrio, se habían acostumbrado a recibir a los perros verdes de la nación, a los raros, a los que los convencionalismos les quedaban estrechos, o le hacían querer rascarse donde se clavaba la etiqueta con la que no querían vivir nunca más. Para Charada, no eran más que sus vecinos. A algunos los seguía saludando, incluso se paró para ayudar a subir a una señora cargada de naranjas el resto de la cuesta.

Todos se reunieron en lo alto de la cuesta, en una bonita plaza con pintadas y macetas que mezclaban lo transgresor con lo cañí. En uno de los laterales de la plaza vieron una puerta de madera de dos hojas, con una altura que parecía hecha para el recibimiento de señores a caballo. La madera parecía bastante podrida y estaba adornada con cientos de grafitis, que apenas dejaban entrever el verdadero color del material primigenio. Frente a ella se reunieron por indicación de Charada, esperando sus instrucciones.

-Veréis...el sitio puede que haya cambiado un poco. Cuando yo llegué era un santuario asiático donde buscaba poder meditar como hacía el Buda...Luego me enteré que se daban masajes, y me pareció mejor idea todavía.
Charada hizo una pausa dramática para buscar miradas de desaprobación, pero sólo encontró risitas por parte de los tres jóvenes, y unos ojos en blanco de pura exasperación en la cara de la Srta Tulp.
Almendra tomó la palabra.
-Bueno, vamos a ver qué ha pasado con el lugar, y sobretodo, vamos a descubrir de una vez por todas si La Sala sigue intacta para que podamos proseguir con nuestra misión.

Llamaron a la portentosa pero estropeada puerta, y efectivamente una joven con rasgos asiáticos salió a recibirles:
-¿Tenían cita?



13 abr 2019

La Sala de los Espejos

Nuestros tres amigos tuvieron que esperar una ETERNIDAD a que Charada terminase de consolarse por la destrucción de su querida escuela de Agua. Cualquiera pensaría que habían pasado 8 años intentando recomponer los ánimos de la fundadora más pizpireta, y de paso lograr sacar en claro dónde exactamente había escondido la piedra aguamarina que albergaba su don.

-Pues os lo acabo de decir-aclaraba Charada entre los últimos sollozos
-Sí, pero a mí personalmente la Sala de los Espejos no me suena de nada-replicó el Buda, y dirigiéndose a sus otras cofundadoras prosiguió- ¿Vosotras habíais oído hablar del lugar?
Tanto Almendra como la Srta. Tulp se miraron arqueando sus cejas y entrecerrando los ojos, intentando hallar en algún lugar recóndito de sus mentes la solución. Finalmente desistieron.
-Es normal que no conozcáis La Sala-intervino finalmente Charada-Lo descubrí hace un tiempo, en mis años mozos post-graduación. Recordad que me dediqué a viajar y a relacionarme con los seres más alternativos y variopintos que pude encontrar, y precisamente allí descubrí esa habitación tan especial.

Todos se quedaron expectantes. Quique, Mini y Naldo muertos de curiosidad, porque todo lo que formara parte de la historia de las fundadoras era una mezcla de leyenda mística que los fascinaba; y las fundadoras casi aún más, porque la etapa viajera de Charada les pilló de sorpresa (nunca sospecharon que se atreviese a vivir ciertas aventuras exóticas sin la compañía y seguridad de sus amigas).

-Tenemos que viajar a la capital. Allí esta La Sala con mi pequeño secreto escondido. No descarto que vaya a necesitar la ayuda de todos y cada uno de vosotros, ya que al ponerlo bajo la protección de los espejos, quizás cometiera el error (o la genialidad) de sobrepasarme con las medidas de seguridad. -y sonriendo, Charada se dirigió hacia la puerta giratoria, indicando al resto de oyentes que la siguieran para hacer un viaje más largo del que imaginaban.


11 mar 2011

Consolar a Charada

Consolar a Charada fue una tarea dura.
Nada conseguía consolar a la acuática directora, que sumida en la profunda rabia de la pérdida, no hacía mas que llorar y maldecir con infantiles insultos por doquier.
Tardaron en hacerle entrar en razón, alegando en favor de su propia seguridad para que no se sobrepasara llorando, y ahogarlos a todos con sus lágrimas allí mismo.
-Pocas cosas puedo hacer yo sin mi anillo, así que no me deprimáis más, que lo vais a conseguir.
-Pues mira Charada-dijo Almendra- eso ya es motivo suficiente como para levantarse y ponerse manos a la obra.
-Sí, y vengarte de los que te han destrozado la escuela-acuñó la Srta. Tulp.
-¿Y qué le voy a decir a mis niños?
-Desgraciadamente lo que les hemos tenido que decir a todos. Tiempos oscuros se acercan, y nosotras tenemos que luchar por todos ellos.
-Jo, Buda, ¿pero por qué nos tenían que venir a fastidiar?
-Hemos estado demasiado tiempo dejándoles crecer a la sombra, y ellos han aprovechado esa baza. Ahora ha llegado el momento de pararles los pies.

Decidieron esperar a que amaneciera para salir del pez por el sistema de burbujas flotantes hasta la superficie. Tenían todavía unas cuantas horas antes de que saliera el sol que pensaron invertir en trazar el plan del siguiente día.
Lo primero era recuperar el anillo de aguamarina de Charada. Ella había depositado su don en él, y lo había escondido con el fin de desquitarse de todos los problemas y peligros que este acarreaba.
Claro, tenía que explicar exactamente cuál había sido el lugar elegido.

-Veréis chicas, lo dejé escondido en la sala de los espejos.

Mientras Charada daba más detalles sobre el paradero del anillos, Mini no paraba de preguntarse el extraño significado de aquel sueño. Ver a una versión tan joven y oscura de las dos directoras la había dejado muy tocada, y no estaba segura si compartir su extraña visión con sus compañeros. De hecho, podía haber sido un sueño muy vívido, pero al fin y al cabo, un simple sueño sin ningún significado especial.
-¿Qué te ha pasado Mini? ¿por qué gritabas?-preguntó Quique, sacándola de su debate interior.
-Nada Quique, un mal sueño...-dudó si continuar.- El caso es que era muy extraño, me parecía que era real, de hecho...
-¿Qué?-inquirió Naldo.
-Mmmm no sé, me parecía que era una cosa que pasó hace tiempo, y era como si yo estuviera allí viéndolo todo.
-¿Cúanto tiempo? ¿Qué pasó para que te pusieras así?
-La verdad es que no sé cuánto tiempo hace...pero la verdad es que prefiero no pensar más en el tema por ahora. Tengo la cabeza que me va a estallar. Después de un día tan largo, lo único que necesitaba era un sueño reparador y mira por donde, tengo una pesadilla seguida de la destrucción de Agua, vaya plan...



Quique y Naldo siguieron confortando a Mini con amistosas palabras, durante el tiempo que se tardó Charada en explicar a las directoras el paradero del anillo





La primera en caer

-¡El niño! ¡el niño! -gritó Mini

¿Qué niño? ¿qué pasa? Decían todos los que hasta hacía unos instantes dormitaban pacíficamente en el Pez, buscando alguna respuesta en la cara sudorosa de Mini.
Ella respiraba con fuerza, intentando recuperar el aliento tras aquel shock. No entendía nada, ni siquiera recordaba dónde estaba...ni esa era su casa, ni el extraño lugar donde había sido testigo de aquel secreto. Sólo tardó unos segundos en volver a ordenar sus pensamientos, el tiempo de ver las caras de Naldo y Quique, y tras ellas, a las cuatro fundadoras que en silencio esperaban su contestación.
-Eh, nada, ha sido un sueño muy extraño...
Mini no pudo terminar su frase porque un estruendo seguido de una luz invadió la total oscuridad en la que se encontraba el Pez.



Fueron las fugaces llamas que provenían de la explosión de la Escuela de Agua. Alguien la había destruido en mil pedazos.




7 sept 2010

Documentos encontrados

En la vieja biblioteca de un ciego, dentro de ujn libro sin nombre, encontró unas ilustraciones antiguas.








Allí venían recogidas las últimas hazañas de las fundadoras de Sanación antes de su separación.












Era la última reliquia perdida que quedaba guardando su memoria.
























Cerró el libro, y sonrió.












2 jun 2010

El sueño

Todos se fueron a dormir en El Pez.
Por un lado las fundadoras, y por otro los alumnos. Unas mantas y cojines viejos sirvieron de improvisadas camas para todos.
La oscuridad se cernía sobre ellos. El silencio de las profundas aguas era abrumador.

Mini no podía parar de dar vueltas en su cama.
Hacía tan sólo 24 horas ella estaba en su cuarto dándole vueltas a la "proposición indecente" que le hábía preparado a Quique. Y ahora lo tenía allí mismo, a su lado derecho. Haciendo de barrera humana entre ella y Naldo.
Su cabeza seguía y seguía con una actividad frenética, mientras que las respiraciones acompasadas de sus compañeros le hacían saber que era la única que seguía despierta.
Odiaba esas noches. Quería cerrarlos ojos y dormir. Evadirse de aquel lugar, de las preocupaciones, de los temores. Quizás soñar y por un instante vivir una vida de fantasía.
¿Pero qué era más fantástico que ver con sus propios ojos a las 4 fundadoras en acción con sus respectivos dones? Mejor iba a concentrarse en tener un sueño reparador, tan negro y silencioso como El Pez por la noche.

Mientras iba rumiando estos pensamientos, Mini fue entrando en el mundo de los sueños casi sin enterarse.

Estaba en un pasillo, frente a una puerta cerrada. Desde el otro lado, dentro de la habitación podía oir claramente voces.
Eran voces femeninas, aunque no podía decir cuántas.
¿Dos o tres? Cuando le pareció que estaban todas identificadas, un grito traspasó la puerta. Mini casi grita también del susto. No se atrevía a entrar a aquel lugar pero tampoco quería alejarse. Necesitaba enterarse de lo que estaba pasando allí dentro.
Se volvieron a calmar las voces hasta que otro grito, esta vez más largo, las interrumpió. Ahora todas hablaban muy rápido, todo parecían órdenes trae, llévalo alli, pásame hilo.
¿Qué estaba pasando?¿Estaban sanando a alguien?Más bien parecía sonaba a la antigua medicina. Si ella podía ayudarles a no hacer sufrir a quien fuera que gritara, debía intentarlo.
Pero cuando se disponía a entrar, dos mujeres salieron de la habitación, y sin mirarla siguieron por el pasillo andando con un bulto entre sus brazos.
Mini se asomó a la habitación, pero apenas pudo ver nada, porque las ventanas estaban cerradas y sólo había una pequeña lamparita en una mesilla. Otras dos mujeres se encontraban allí, pero parecía que finalmente, la que había gritado ahora estaba en una cama siendo atendida por la otra.
Salió de allí impulsada por una fuerza que apenas pudo describir, y se puso a perseguir alas dos misteriosas mujeres que salieron. ¿Qué tramarían?¿Eran ellas las que le hacían sufrir a la que estaba en la cama?
Corriendo por el largo pasillo, pasando por una hilera interminable de habitaciones, llegó a un patio interior. No conocía ese lugar, pero creía haberlo visto antes, aunque definitivamente no así.
Siguió corriendo hasta dar con una puerta que había quedado entreabierta.
Se acercó a ella, y se puso a escuchar:

-¿Estás segura de lo que vamos a hacer? No sé si podré mirarla otra vez a la cara.
-Sabes que es lo que tenemos que hacer. No hay otra ocpión.
-Sí que la hay, ella podría saberlo
-No. Eso nos pondrá a todos en peligro. Si Él se llegara a enterar...
-Sí, es la manera de mantenerlo a salvo...Pero sabes que no sé guardar un secreto
-Pues vas a tener que aprender a la fuerza
-Esto es muy fuerte, de verdad. Nunca nos perdonará
-Nunca lo va a saber.

Mini no pudo contenerse más, y se asomó por la puerta.
Las dos mujeres que apenas había visto al salir de la habitación estaban allí, sentadas frente a ella, mirando aquel bulto entre sus brazos, sin inmutarse de su presencia.

Sabía quienes eran.
Las había conocido hoy mismo...Pero las mujeres que estaban allí eran mucho más jóvenes que las que dormían esa noche con ella.


Eran Almendra Puck y la Señorita Tulp.

Cuando Mini volvía para esconderse detrás de la puerta, oyó la frase que le despertó de aquel extraño sueño








-Le diremos que el niño nació muerto




16 abr 2010

Interrogatorio

Las Fundadoras de Sanación seguían enfrascadas en su conversación con la última Directora que habían encontrado. Mientras tanto, Quique, Mini y Naldo estaban siendo asediados por sus compañeros que hasta hace unos momentos estaban escondidos sumergidos bajo el agua que había llenado el Caldero Rogeliante.
No paraban de atacarlos con preguntas del tipo ¿Qué hacéis vosotros aquí?¿Quienes son esas 3?¿De verdad que son las Fundadoras?¿Qué ha pasado en Fuego?...
La verdad es que se estaban hartando. Estaba siendo un día larguísimo. Ya casi ni se acordaban del exámen que habían hecho a primera hora de la mañana, justo antes de saber que habían asesinado al profesor Toscani de Neuropsiquiatrocirugía. Luego, todo parecía un mal sueño que parecía no terminar, donde se mezlcaban Caballeros de la Fusta de Cuero, puertas giratorias, nuevas escuelas...Y hasta ahora no habían sentido el acuciante cansancio de una jornada tan inusual.
Sus compañeros insistían con el interrogatorio, y los 3 se limitaban a contestar con evasivas, sin dar más datos de los estrictamente necesarios...Sí, son las Fundadoras. No, no sabemos qué está pasando. Fuego y las otras escuelas han cerrado...Y les devolvían la pelota en cuanto podían, para confundirlos un poco ¿Por qué seguíais aquí dentro?¿Cómo logró hacer lo de la saponificación?
Así estuvieron un largo rato ocupados hasta que volvieron a incorporarse al grupo las directoras. Charada se aclaró la garganta, y como anfitriona del lugar, intervino:
-Mis niños, mis compañeras me han informado de que las Escuelas ya no son un lugar seguro. Ni siquiera lo son para manteneros escondidos bajo mi ala como si fueráis mis polluelos. Hemos decidido vigilar vuestra salida por la puerta giratoria para cerciorarnos de que llegáis sin peligro a vuestras casas.
Hubo un revuelo tras el silencio de Charada, pero la mayoría de los alumnos asintieron satisfechos. Al fin y al cabo, there's no place like home.
Aprovechando el tumulto, Mini se acercó al Buda Dorado
-¿Significa eso que nos vamos a casa?¿Aquí termina todo?
-Me gustaría poder decirte que podéis iros todos, pero todavía os necesitamos.-hizo una pausa, y miró a Quique y a Naldo-A los 3.

Todo el grupo fue hacia la entrada de Agua. Uno a uno, los alumnos de Charada se pusieron en fila para cruzar el umbral. Los 3 amigos se esperaron y se colocaron los últimos de la fila.
En cuanto el último alumno de Agua se metió en la puerta giratoria, los 3 de Fuego se giraron hacia las directoras, preguntando con sus miradas cuál sería su próximo destino.
Sin embargo, la respuesta que obtuvieron por parte de Charada les sorprendió.




-Bien, ¡vámonos todos a dormir!

12 abr 2010

El recipiente

-¿Dónde?-quisieron saber las directoras.

-Pues...en mi anillo de Aguamarina. Llegó hace muchos años como única herencia, y siempre lo había guardado con cariño.

El BudaDorado recordaba perfectamente cuando Charada le contaba (con algún que otro sentimiento encontrado) cómo había llegado a sus manos ese precioso anillo, y lo orgullosa que estaba al ver que parecía diseñado para una mano como la suya.

-El caso es que cuando empecé a buscar un lugar donde verter mi don-continuaba explicando ella- estudié un poco sobre la piedra preciosa que me había acompañado durante los últimos años, y cada nuevo detalle me hacía estar más y más convencida de que era el objeto idóneo, porque, ¿sabías que de acuerdo con la saga, se originó en el cofre del tesoro de las fabulosas sirenas, y, desde los tiempos antiguos, ha sido considerada como la piedra de la suerte de marineros? Además se sabe que refuerza la sinceridad y la resistencia, y aclara los pensamientos confusos...Justo lo que yo necesitaba.

-Y ahora, ¿puedes volver a recuperarlo?-preguntó Almendra.

-Oh, sí, claro que sí...







Sólo tengo que buscar el anillo




11 abr 2010

Una de SúperMetadona

¿¡¿¡¿¡¿¡¿¡¡¿¡¡¡Cómo que ya no tienes tu don?!??!?!?!?!?!?!?!?!
Mis amigas me miran como si se acabara de anunciar el Apocalipsis...sólo porque les acabo de decir que ya no tengo mi don, que vamos, no es para tanto digo yo...
-Si no tienes tu don, ¿cómo has logrado hacer lo de la saponificación?
Ayyy, la Señorita Tulp siempre tan atenta a todos los detalles. Le digo que es porque después de perderlo, parece que algo se quedó impregnado en mi cuerpo, y como que me dejaba hacer cosas un poquito fuera de lo normal. Vamos, que podía seguir haciendo algún que otro truquillo como el de saponificarme, y programar que desapareciera el agua del Caldero Rogeliante cuando alguien derramara una lágrima allí. En realidad son pequeñas cosillas que todavía puedo hacer, aunque no sé muy bien por qué.
Parece que no os quedáis demaisado satisfechas con la explicación. Me da penita Almendra, porque la pobre fue a la que se le escapó esa lagrimilla. No habrá sido nada agradable para ella, pero era la mejor manera para mantener a mis niños a salvo frente a los enemigos (¡porque no me imagino a ninguno llorando por mi cadáver!).
-Pero vamos a ver Charada-uy Budita, que te conozco...que miedo me das-¿qué pasó exactamente con tu don para que lo perdieras?
Ahhh!Bueno, técnicamente no lo he perdido. ¿No os lo había explicado?Jejeje, parece que me van a matar cuando digo esto...Bueno, pues lo que pasó exactamente es que con lo que pasó...sí, bueno, ya sabéis...después de que pasara aquello, chicas, pues vi que todo se había ido de las manos, que lo de los dones había sido demasiado. Miro de refilón a Almendra y a Tulpi. Ellas saben perfectamente a lo que me refiero. Saben cómo sufrí con ese problema, y en ese momento fue lo más inteligente que pensé que podía hacer.
¿Que qué hice con el don?Ah, sí, bueno, pues como no quería tenerlo, pero por otro lado no iba a deshacerme de él, pensé en depositarlo en algún lugar seguro.
Bueno, qué pasa, no os extrañéis, eh? Que no es nada nuevo...De hecho lo hizo Voldemort con su alma. Jope, dicho así queda un poco mal, vale. No fue nada maligno, ni tuve que cometer actos de maldad para hacerlo ni mucho menos. En realidad sólo tuve que encerrarme durante un tiempo después de...bueno, ya sabéis, de la última vez que nos vimos, en El Pez y allí logré (tras varios intentos, todo hay que decirlo) guardarlo.
¿Qué dónde lo guardé?Pues mira Almendra, en un lugar que para mí significa mucho. Me pareció tan perfecto para mi don, que hasta llegué a pensar que todo era una broma del destino, y que el verdadero lugar donde tenía que esta era allí...















16 feb 2010

Proverbio chino

Habíamos dejado a nuestros protagonistas en un minimental shock tras ver el cuerpo deformado de la antaño grácil Charada.
Su piel macerada, hinchada, y de aspecto untuoso, deformaba (a la vez que conservaba) el cuerpo de la fundadora de la escuela de Agua.
Los 3 amigos, asustados, no llegaron a traspasar las puertas del Caldero Rogeliante. El bar estaba anegado, y el nivel del agua llegaba hasta las caderas de las fundadoras, que fueron las únicas que se atrevieron a acercarse con cuidado hacia el cadáver de su compañera.
Con cada paso que daban, se tropezaban con objetos que habían quedado sumergidos. Sillas, vasos...No paraban de imaginar qué clase de pelea habría sucedido dentro de estas cuatro paredes. Debió de ser importante, porque los destrozos eran cuantiosos, aunque infinitesimales comparados con la vida que se había cobrado.
Quedaban pocos metros para alcanzar a Charada cuando a Almendra se le escapó una lágrima. La emoción le había superado y no pudo controlar la trsiteza de haber perdido a su querida amiga.
En el instante en que la lágrima contactó con la superficie del agua, el nivel de ésta empezó a descender, como si alguien hubiera quitado el tapón de un desagüe.
Las directoras se miraron extrañadas entre sí, y entonces descubrieron con admiración que no estaban solos.
A medida que iba desapareciendo el agua del Caldero, se iban descubriendo finísimas pajitas que sobresalían hasta la superficie. Esos hilos acababan ni más ni menos que en las bocas de unos veinte chicos y chicas que habían estado bajo el agua todo el tiempo, respirando a través de esos tubitos. Mojados, y algo estupefactos, miraban a las extravagantes fundadoras, que a su vez no podían creer lo que estaban viendo.
-¿Pero qué...?
-¿Qué hacéis aquí?
Antes de que ninguno respondiera a Buda y a la Señorita Tulp, el cuerpo de Charada finalmente reposó sobre el suelo del Caldero. Justo en ese instante empezaron a escuchar el mismo sonido de un globo cuando se desinfla prffffflflflflflrrlflflfl
Era el cuerpo de su amiga el que estaba desinflándose ante sus ojos. Su rostro deformado volvió a adquirir sus antiguas líneas. Su cuerpo volvía a ser como el de una bailarina del ballet ruso. Sus pulmones volvían a respirar.
-¡Charada!-dijeron las 3 a coro, locas de la alegría-¡Estás viva!
Su amiga abrió los ojos, como si de un anuncio de colchones se tratase, descansada, feliz, y como si nada hubiera ocurrido.
-¿Pero qué hacéis aquí las 3?-preguntó la fundadora, con un tono casi divertido.
-Veníamos a buscarte, pero pensamos que era demasiado tarde-contestó Almendra, reponiéndose todavía del mal rato.
-No sabéis cuánto siento que os hayáis preocupado por mí...Era un pequeño truquito. Es que tenía a todos estos alumnos todavía a mi cargo...no podía dejarlos solos, pobrecitos. En un momento así recordé el proverbio chino: "en caso de peligro cierto, hay que hacerse el muerto", y me pareció la mejor manera de tenerlos todos a salvo hasta que pudieran salir sin peligro.
Mientras Charada iba relatando su plan, el BudaDorado había comenzado a frotarse las manos delante de los alumnos que aún estaban empapados. El calor que desprendía la fricción era suficiente para irlos secando.
-Nos hemos llevado un susto tremendo, que lo sepas-apuntó el Buda-pero me alegro de que todos estéis bien. Tenemos que hablar contigo en privado Charada, sobre lo ocurrido.
-Claro. Chicos, quedaos aquí un minuto, que tengo que hablar de cosas de mayores.
Y con una sonrisa se dirigió hacia las fundadoras. Les dio un abrazo fuerte a cada una, sonriendo por verlas después de tanto tiempo. Estaba tan feliz que parecía haber olvidad por qué se hacía la muerta.
-Oye, esto es muy serio-dijo la Señorita Tulp
-Ya lo sé,¿crees en serio que no me he dado cuenta?
-Necesitamos reunir los cuatro dones para hacer frente a esto-siguió
La cara de Charada se ensombreció tras escuchar estas palabras.
-¿Qué pasa?-preguntaron
-Hay problema...
-¿Cuál?
-Yo...








ya no tengo mi don



30 ene 2010

horror

Allí estaba Charada. No en el despacho de Dirección como habían pensado, ni obviamente en el Pez, donde habían estado...Charada estaba en medio de un estanque que se había formado en el ahora inundado Rogelio de Agua.

Todos se quedaron petrificados, porque la vieron flotando sobre el suelo de la cafetería. Horrorizados, encontraron a Charada...








¡saponificada!


resumen

Llegaron las otras burbujas.
Buscaron a Charada por toda la escuela.
La encontraron.


4 ene 2010

1ªburbuja

La primera burbuja salió del Pez.
Quique y Mini vieron perfectamente a través de los gruesos cristales cómo Naldo flotaba acompañado de la Srta Tulp. Parecían dos sombras espectrales que se iban alejando con un vaivén acompasado sobre el abismo azul marino.
Mientras, en el interior, la Srta Tulp no podía evitar mirar de reojo a Naldo. Él ya se había dado cuenta dos veces de estas miraditas, así que a la tercera directamente se plantó cara a cara con ella.
Por supuesto, la Directora no se cortó al haberla pillado, sino que le sirvió definitivamente para hablar.
-¿Desde cuándo conoces a tus compañeros?
-Desde este curso. El profesor Toscani nos puso juntos en la Igualá Freudiana-contestó Naldo con desgana...Ya se estaba imaginando preguntas sobre el encuentro con Mini en la escuela de Aire.
-¿Y os habéis hecho muy íntimos?
-¿A qué se refeire exactamente?-dijo Naldo con cautela, porque ya se olía sus intenciones.
-Pues que si los conoces bien. Sales con ellos, sabes sus historias...
-Sí, bueno...de vez en cuando quedamos, sí. No sólo para estudiar, ya sabe. Y hablamos bastante de nuestras cosas, la verdad.
-Y...¿has notado algo raro en alguno de ellos?
-¿Perdone?-la pregunta pilló por sorpresa a Naldo, puesto que ya esperaba las preguntas de los amoríos.
-Que si hay algo raro, sorprendente, o que no termines de entender de ellos...-se intentaba explicar ella.
-Tssss...No sé...Lo más sorprendente es lo súperlista que es Mini...
-Bah, no será para tanto. No, no me refería a eso. Déjalo, de todas formas ya estamos llegando y no podré seguir hablando de esto cuando estemos todos juntos-concluyó ella.

Cuando terminó de decir esta frase, la burbuja que se había metido por debajo de la escuela, subió hasta un área presurizada, con una gran piscina natural en el centro por donde llegaron ellos. La alta presión de la habitación permitía que ésta no se inundara, a pesar de estar varios metros bajo el agua.

Cuando la pompa se deslizó hasta el borde de la piscina, desapareció con un Plop y dejó a sus transportados sequitos como el culito de un bebé.


-Creo que por el momento lo mejor es que olvides esta conversación,¿de acuerdo?

-Sí, directora.



26 dic 2009

El Pez

Quique, Mini y Naldo daban vueltas sobre sí mismos intentando no perderse un detalle de lo que estaban viendo. No podían terminar de creerlo...¡Estaban bajo el agua!
El lugar al que habían llegado, donde las fundadoras creían que sería más seguro aparecer, no era ni más ni menos que una pecera gigante.
Asombrados, seguían el camino de cada criatura marina que se acercaba al cristal de la sala alargada. Los rayos de luz que se abrían camino desde la superficie teñían de vivos colores a los curiosos pececillos que se acercaban a estudiar a los alumnos en el interior. Era como el mundo al revés.
Un gritito de Mini hizo saber que sobre sus cabezas pasaba una enorme medusa con tentáculos de 6 metros. Después de asegurarse de que su vida no corría peligro, Mini cayó en la cuenta de que esta sala tenía sólo la puerta que habían utilizado.
-Perdone Buda,¿éxactamente dónde estamos?
-¿Te refieres a dónde geográficamente?
-No, intuyo que en el río donde está sumergida la escuela de Agua. Más bien me refería a qué es este lugar, y por qué no veo ningún acceso a la escuela a través de la puerta giratoria.
-Que observadora-apuntó Almendra
-Las chicas siempre lo son-concluyó Srta Tulp
-Verás Mini, el Pez es el observatorio privado de Charada. Aquí llevaba a cabo muchos de sus estudios sobre Sanación, y realizó algún que otro descubrimiento acerca de su don. En realidad estamos muy cerca de su escuela, pero para no ser interrumpida, esta sala no tiene ningún puente con ella.
-Tenéis que entender que a la pobre Charada-siguió la Srta Tulp-tooodo el mundo la interrumpía cuando empezaba a concentrarse, y como su propia naturaleza le impedía decirle a aquellos que la importunaban que la dejaran en paz, decidió tomar una medida drástica para no sentirse mal con nadie al decirles que no podía atenderlos. Creó esta pecera para aislarse en los momentos que verdaderamente necesitaba estar sin interrupciones.
-¿Pero cómo hacía para venir aquí?-quiso saber Naldo
-Pues obviamente usando la puerta, como nosotros-contestó Almendra Puck
-Pero entonces podría venir cualquiera pulsando el botón-añadió Quique
-No-dijo el Buda-el simbolito del Pez naranja sólo está en las puertas privadas de las escuelas para que nosotras lo usemos. Es un poco más complicado, porque ni siquiera Charada tiene un botón de esos en su escuela para que nadie venga a su antojo.
Los 3 amigos estaban absolutamente perdidos. Cuántos líos por unpoquito de privacidad.
-Lo que Charada hacía era simplemente cruzar al otro lado de la puerta.
-¿¡Quééé!?
-¡Pero si al otro lado sólo hay agua!
-Jajajajaja.¿Y cuál es el don de Charada?-repuso Almendra entre carcajadas-Ella es la más indicada para hacer esas locuras.
-El secreto es que para venir aquí ella salía por la puerta principal, y en vez de dar dos vueltas y elegir un destino en el panel (como tiene que hacerlo el resto para salir a la superficie), simplemente cruzaba al otro lado, donde le esperaba una burbuja de aire.
-¿Cómooooo?

-Sí. Y una vez dentro la burbuja te lleva automáticamente al Pez. Incluso tiene un sistema de seguridad, por si alguien por error llega hasta la burbuja-les informaba la Srta Tulp-generalmente esa persona se asustará y moverá, tocando la burbuja que, para su sorpresa, no se explotará, sino que subirá a la superficie, desviándolo de su camino auténtico.
-Por esa razón tenéis que tener las manos bien pegaditas al cuerpo.
-Que fuerte me parece-dijo Naldo-¿Y nadie ha sospechado nunca nada?
-Nadie
-Nunca
-¡Nada!
Las 3 direcotras se rieron, quizás regodeándose en su infinito ingenio, o tal vez recordando viejos tiempos en los que la construcción de sus escuelas las tenía enfrascadas hasta altas horas de la noche.

Después de explicarles el cómo y por qué de las burbujas, las fundadoras volvieron a ponerse serias. Comentaron con sus alumnos la necesidad de ir con cuidado a inspeccionar la escuela. Desde ese observatorio veían a lo lejos que Agua seguía intacta. Al menos desde fuera no parecía que hubiese habido ningún ataque externo, pero desde que las burbujas les dejaran dentro del recinto tenían que adoptar la postura de "alerta máxima" que tanto se molestaba en promocionar Almendra. Después irían en busca de Charada, y saldrían de allí.

Todos parecían estar de acuerdo, pero bastante asustados. Las burbujas permitían llevar a 2 ocupantes en su interior, así que casi sin planear se hicieron 3 grupos, para que cada estudiante estuviera bajo la protección de una sanadora.

Las parejas fueron:

Almendra y Mini

Srta Tulp y Naldo

Buda y Quique

23 dic 2009

Agua (por fin)

A petición del BudaDorado, los 3 amigos se levantaron del sillón.
Entraron en el despacho de la Srta Tulp, donde les esperaban Almendra y ella, junto a una librería algo destartalada.
-Mira que cuando quieres eres la más cutre...-dijo Almendra medio riéndose.
-Ya, jajajaja, ya sabes que a mí estas tonterías es que me encantan-contestó la Srta Tulp, y moviendo los dedos como si pintara un círculo en el aire, desplazó esa vieja estantería hacia un lado, dando paso a una puerta giratoria.

-Hemos aprendido del experimento anterior,¿no?-dijo el Buda a sus alumnos-¡Que a nadie se le ocurra meterse con otra persona a la vez!-hizo una pausa, sopesando las posibilidades de viajar de la mejor manera-Iré en primer lugar. Si hay alguien esperando más vale que sea una de las directoras la que se enfrente con él.
Mini, Naldo y Quique asintieron a la vez. No era el momento de hacer actos heróicos sin preparación.
La Srta Tulp no parecía conforme e intervino:
-Perdona Buda, pero aunque no dudo de tu preparación para los momentos de peligro inminente, la verdad es que yo sería la más adecuada . Eso de ver "lo que el ojo no ve" siempre ha sido de mi terreno, así que seré algo más eficaz a la hora de anticipar y prevenir riesgos.
-Es verdad, Buda. Déjanos ir delante. Yo le cubriré las espaldas, porque si la matan alguien tendrá que evitar que el resto caigamos como moscas. Cubre la retaguardia y así te aseguras que tus niños vayan entrando en orden-concluyó Almendra Puck.

El BudaDorado iba a empezar a quejarse de la decisión, pero antes de que le diera tiempo, la Srta Tulp ya tenía medio cuerpo bajo el umbral.
-¡Nos vemos en el Pez!-se le oyó decir mientras desaparecía del despacho
-¿El Pez?-preguntó Naldo.
-Sí, tenéis que pulsar el símbolo del Pez que encontraréis en el directorio de la puerta para llegar a la Escuela-le repsondió su directora.
-Pensaba que Agua tenía su propia entrada
-Y la tiene, pero como habéis ido descubriendo, cada Escuela tiene algún que otro secreto, y es más seguro encontrarnos en la puerta del Pez que en la mismísima entrada principal-mientras el Buda decía esto, Almendra abandonaba la habitación.
-Venga, el primero que vaya a pasar que pulse el simbolito, creo que estaba por la parte de la derecha del panel.
Entonces Naldo dio un paso adelante y se metió dentro.
Allí la hoja que giraba presentaba incluso más símbolos y direcciones que las puertas a las que estaba acostumbrado. Buscó el simbolito. Sus ojos se perdían entre tantas columnas y filas extrañas, y hasta le pareció que no le daría tiempo a pulsar, pero allí estaba, tal y como le había dicho el Buda. A la derecha brillaba un pequeño pececito narnaja, que parecía que guiñaba un ojo con el destello de cada giro que daba la puerta.

Pulsó y siguió caminando. Un destello le deslumbró y se encontró con una Almendra en posición de ataque y a la Srta Tulp mirándola divertida.
-Te he dicho que no viene ningún Caballero por esta puerta...
-Déjame concentrarme. Hay que estar en alerta siempre. Ya podías haber hecho uso de un poco de tu clarividencia en el pasado.
-¿Perdona?-dijo Tulp un poco más seria-¿exactamente a qué pasado te refieres?
-Nada, déjalo, que no se puede hablar si no hago una convocatoria por escrito a todas tus personalidades-dijo Almendra, intentando rebajar un poco la tensión que de repente se había creado.
-Sí, mejor lo olvidamos. Pero sólo voy a decir una cosa en mi defensa, y es que niguna, con Don o sin él, pudo preveer ni evitar lo que sucedió. Por lo tanto no hay responsabilidad.

Naldo se quedó de piedra escuchando la conversación. Le flipaba cómo hablaban abiertamente de sus cosas delante suya, casi ignorándolo. Dando por hecho que él no iba a inmiscuirse...No contaban con lo cotilla que era Naldo. No podía evitarlo, y esto ya le estaba empezando a sonar raro.
¿Se referían a las muertes de los profesores?¿Al momento de su separación como Fundadoras?¿O había algo más?

Mientras ataba cabos, comenzaron a llegar los demás compañeros, que atónitos, descubrieron realmente lo que era el Pez...


5 dic 2009

Frente al despacho

Una vez saciados y puestos al corriente de las aventuras que habían vivido por separado, los 3 amigos se recostaron sobre el gran sillón que estaba situado frente al despacho de la Señorita Tulp. Desde fuera sólo lograban ver las figuras difuminadas a través del cristal translúcido, que aunque apenas se movían, no habían parado ni un instante de hablar desde que entraron allí.
-¿De qué creéis que están hablando?-quiso sabe Naldo
-¿Qué te parece de un plan para acabar con los Caballeros?-contestó Mini, con un aire de sabelotodo al que sus amigos ya estaban más que acostumbrados.
-Además de eso, tendrán que hablar de lo que han hecho en este tiempo-añadió Quique.-Almendra Puck me contó que ella fue la primera en separarse del grupo, desde que fundó su propia escuela...No sé si no siquiera se han vuelto a ver.
-¿Cómo no van a volverse a ver?¿No se supone que eran tan buenas amigas? No me imagino qué pudo pasarles para que rompieran sus relaciones de esa manera. Yo seguiré en contacto con vosotros dos,¿sabéis?
Quique se sonrojó levemente y lo acompañó con una sonrisa, mientras Naldo buscó la mirada de Mini. Era cierto que Clarividencias hacía honor a su nombre, porque mientras estaban escondidos en aquella clase a solas no pudo evitar dejar que volara su imaginación por un instante. Su cabeza había formulado mil quinientas hipótesis...de algunas se avergonzaba, otras en cambio, las anhelaba. Y total, para nada. Mientras, él seguía sondeando los ojos de Mini buscando una respuesta a sus deseos.
-Bueno Mini, yo también pienso que seremos amigos para siempre.¿Os imagináis que el profesor Toscani no nos llega a hacer lo de la igualá freudiana?¿Creéis que habríamos terminado siendo amigos?-dijo Quique
Los 3 recordaron aquel momento.¡Nunca se habrían acercado a conocerse!Quique tan tímido, Naldo tan pasota, y Mini tan sabelotodo...Pero de pronto recirdaro efectivamente al profesor de neuropsiquiatrocirugía y su terrible muerte a manos de los Caballros de la Fusta de Cuero.
El silencio se instauró entre ellos, y entonces pudieron escuchar muy bajito lo que decían allí dentro las directoras, aunque sin poder saber quién decía cada cosa...

-¿Alguna ha tenido noticias suyas?
-Sabéis que yo desde hace bastantes años con ninguna, así que de ella tampoco...Ahora me arrepiento
-No te castigues, ahora tenemos que ponernos de nuevo en marcha y no dejar que vuelva a pasar esto.
-Yo...sí he oído algo
-¿El qué?
-Ella...bueno, es que ya sabéis como era ella...Pues ahora está más
-No te entiendo
-Bueno, que su parte más cuerda parece que la ha abandonado, o eso dicen
-Jajajaja
-No te rías, podría ser muy serio
-Lo siento, es verdad, pero no me digas que no tiene gracia
-Ya, ya...Tenemos que ir a buscarla cuanto antes.¡Tenemos que ayudarla!
-Sí, pongámonos en marcha.

Las fundadoras salieron del despacho. El Buda miró a los chicos, sentados con cara de asombro. Ella con una sonrisa les dijo:
-Venga chicos, en pie. Vamos a buscar a Charada

¿es posible?

La puerta giratoria de la entrada de Aire había comenzado a girar sin que nadie se diese cuenta. Las directoras estaban enfrascadas en una conversación que quedó pendiente años atrás, y Mini y Naldo curioseando cada móvil y molinillo.
El destello que anunciaba la llegada de visitantes devolvió a cada uno a la realidad, fijando sus ojos en el visitante.


Una desafiante Almendra Puck apareció de la puerta, con el brazo en alto y preparada para la lucha inminente. Con un rápido barrido de los rostros que la miraban atónitos, dejó caer su brazo con suavidad (si lo hiciera con fuerza se podría hacer daño) y se retiró de la puerta con una sonrisa.
En ese momento, otro destello anunción la llegada de otro visitante.

-¡Quique!-gritó Mini, y corrió hacia sus brazos.-Estábamos súper preocupados por ti. No sabíamos si el Caballero te había encontrado antes de lograr escapar.
-Si tío-se limitó a decir Naldo, con una palmadita en el hombro. Su gesto de alivió fue suficiente para que Quique pudiera interpretar que su amigo también había estado muy afectado por su ausencia.
-Estoy bien chicos, gracias.

Por otro lado, Almendra Puck se acercó a sus compañeras. Le dio un fuerte abrazo al Buda, y cuando se dirigía a la directora de Aire, vio cómo ella estaba casi ausente. Cuando Almendra la tocó, ella clavó su mirada en los ojos de su amiga, buscando una respuesta. Almendra lo entendía, porque ella también había sentido ese mismo escalofrío.
-¿Es posible?
-Creo que sí...-contestó la directora de Tierra con preocupación.
-Esto va a ser muy duro Almendra. Va a remover mucha mierda-dijo con la mirada perdida.
-Lo sé, pero tendrá que ser ahora o nunca.

El GranBudaDorado quedó ajena a esta conversación, porque había ido a recibir a su alumno perdido. Los 3 amigos, de nuevo reunidos, se ponían al día de sus peripecias por las distintas escuelas, olvidando los sinsabores de ese día tan extremadamente largo.

Una fundadora decidió interrumpir la cháchara de los alumnos, con una inteligente sentencia.
-Tengo hambre, ya es hora de comer. Voy a cerrar la última puerta de Aire y descansaremos un rato antes de buscar a Charada.
Todos obedecieron a la directora de Aire, que complacida por ver cubiertas sus necesidades, aunque todavía inquieta por la situación, añadió:
-Por cierto, podéis llamarme Señorita Tulp o Clarividencias. Estas dos personalidades se enfrentaron antaño a los Caballeros, y hasta que surja una nueva y más poderosa, creo que es la mejor solución. Lo de lidiar con la dicotomía me lo dejáis a mí, que para eso es mi decisión.
Las otras fundadoras sonrieron, porque por fin había alcazanzado una resolución que les ayudaría a avanzar en su lucha contra los Caballeros de la Fusta de Cuero. Sólo quedaba encontrar a la cuarta y última fundadora de Sanación para lograr vencerlos.





13 nov 2009

Sí, Maestro

Más rápido. Tengo que andar más rápido. Ya estoy llegando tarde, y él odia que le hagan esperar.
¿Me castigará? Quién sabe cómo se tomará el informe de la operación...Si se lo adorno un poco, a lo mejor no se enfurece...
A quién pretendo engañar. Descubrirá la verdad y la pagará conmigo.

Envuelto en estos pensamientos, el Caballero de la Fusta de Cuero caminaba dando grandes zancadas por las estrechas calles. Sin fijarse en el recorrido, casi automáticamente, esquivaba a la gente que se cruzaba en su camino, asombrada por el atuendo y actitud de ese hombre.

Llegó a su destino ."Diez minutos tarde" pensó, y se le erizó la nuca al recordar su última reprimenda. Entró en la casa. Pasó delante de aquel Can que a veces le buscaba mimos y otras le ignoraba. Se estaba volviendo viejo y últimamente hacía más lo segundo...Nunca fue un perro de su agrado.

Subió las escaleras. Al llegar al primer piso, pidió permiso para hablar con Él.

Lo obtuvo. De hecho ya le estaban esperando.

Con un sudor frío subió el último tramo de escaleras. Llamó a la puerta y entró.

Siempre le ponía nervioso aquel lugar. Todas aquellas caras en la pared mirándole le aterrorizaban. El Maestro decía que se sentía acompañado con ellas, pero a él le parecía que estaban juzgándole.

-Llegas tarde

-Sí Maestro. Lo siento. Le traigo la información que me pidió, pero...-el Caballero dudó un instante, paralizado por el miedo-pe-pero...ha-han bloqueado las puertas Maestro.

-¿Qué?-Se incorporó sobre su asiento, dibujándose su silueta a contraluz.

-Sí Maestro. Cuando llegué al PatioPrivado de Fuego alguien acababa de salir y la bloqueó.

-¿Y no hiciste nada por ir a las otras Escuelas?

-Pensé que debía informarle de inmediato

Un silencio eterno, seguido de un gesto de desaprobación por parte del Maestro, dieron pie a la sentencia.

-Estúpido, ya lo saben. Si hubieras investigado en el resto, quizás habrías adelantado algo de la operación...

Creo que estamos de acuerdo en que mereces un castigo.




23 oct 2009

molinillos

-¿Pero quién eres ahora?-preguntó el BudaDorado con intriga
-Creo que dentro de poco lo decidiré. Tengo claro que el nombre que he estado usando estos últimos años no acompaña este momento de mi vida. Necesito tener más claro el rumbo de los acontecimientos para poder escoger con seguridad...-contestó la directora de Aire con la mirada perdida más allá de los muros de su escuela.


-Eh, directora, ¿entonces hacia qué puerta giratoria vamos?-interrumpió Naldo un poco desesperado por estos silencios misteriosos.
-Vamos a la principal. Si no están allí aprovecharemos para bloquearla.

Bajaron las escaleras en fila india. Delante las directoras, y detrás los asombrados alumnos. De vez en cuando ellos notaban cómo la directora de Aire se giraba, le comentaba algo al Buda, y ella se reía. A ojos de Mini era obvio que estaba informándola del momento en el que se conocieron escondidos en el aula.
Además de cuchichear con el Buda, la directora de Aire movía alegremente las manos, para que las corrientes desplazaran los niveles de manera que ellos pudieran hacer su recorido hasta la planta baja dando el menor número de rodeos posibles. Esto de tener el viento a tu merced era una gran ventaja para moverte fácilmente en esta torre tan peculiar.

Por fin llegaron a la planta baja. Una gran estancia diáfana, con grandes cristaleras en lugar de paredes. La entrada sólo constituía uno más de los numerosos elementos móviles que se encontraban en aquel nivel. Láminas gigantescas del cuerpo humano colgaban del techo, y mientras se movían iban desvelando capas más profundas, como si de una disección anatómica se tratase. Molinillos por doquier, que al girar mostraban los pasos del ciclo de Krebs o de la célula, con sus mitosis y meiosis...


Decidieron esperar allí un tiempo prudencial antes de bloquear la puerta principal de la escuela.


Entre tanto movimiento Mini y Naldo, que estaban maravillados con cada detalle, no advirtieron cómo un movimiento más se sumaba a ese extraño baile.



La puerta había comenzado a girar...









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