23 sept 2009

bacterias y demás seres


Será mi cancióooon...¡chimpón!


Almendra dejó de dar vueltas alrededor de MariLuz y se colocó bien las gafas que se le habían ido deslizando a medida que danzaba al ritmo de su peculiar melodía.
-Ya está todo hecho por mi parte. Ahora sólo tendrás que ir a una revisión dentro de dos semanas para ver si todo evoluciona según lo esperado, pero no te preocupes que creo que ahora está todo en orden.
-Muchas gracias, no veas el peso que me has quitado de encima-respondió la paciente.
-Bueno, me alegro, pero espero que esta experiencia te sirva para ser más cautelosa en tus futuras relaciones...
MariLuz se sonrojó, asintió levemente con la cabeza y desapareció de la consulta en un abrir y cerrar de ojos.


Quique miraba fascinado a la directora de Tierra. Si el BudaDorado le había desconcertado, Almendra Puck no había hecho más que maravillarle desde el momento que descubrió quién era.¡Acababa de curar a un paciente con su voz! Bien cierto era que el Buda les había explicado lo de sus dones, pero resultaba tan inverosímil que en la historia parecía algo más un adorno mágico que algo real. En cambio ahora había visto con sus propios ojos cómo terminó con el problema.

-¿Ya está?¿La ha curado del todo?-no puedo evitar hacer la pregunta
-Sí, eso creo...a menos que hayan algunas espiroquetas sordas, todas la habrán abandonado antes de que tenga que pasar por la puerta giratoria.-respondió Almendra, con un tono casi divertido.
-¿Cómo ha podido hacerlo sólo con su voz?-insistió él. No podía hacerle comprender a su mente lo que acababan de ver sus ojos. Era maravilloso y a la vez tremendo que una persona estuviera dotada con un don así, y que sólo pocas personas pudieran llegar a él.
Almendra entrecerró los ojos, estudió a Quique y se volvió a preguntar si su corazón se aceleraba por el cariz de los acontecimientos o porque ese niño había despertado algo en ella. Antes de que las dudas la asaltaran se propuso continuar con la conversación.
-Pues eso exactamente no lo sé Quique-y le sonrió-lo que sí sé es que al parecer los seres vivos, desde los organismos más simples hasta los más complejos, me hacen caso cuando me comunico con ellos a través de mis melodías. Cuanta más inteligencia tengan y por lo tanto más poder de resistirse a mis "peticiones", más complicado me resulta controlarlos. En este caso, el treponema pallidum es una bacteria y por lo tanto algo sumamente sencillo para mí.


-Es increíble
-Lo sé. Me llevó algún tiempo descubrir qué finalidad podía tener mi don, porque al principio me parecía el peor de todos, pero gracias a la Señorita Tulp me dediqué a investigar las posibilidades sanadoras que tenía, que como verás abarca obviamente las enfermedades infecciosas.
-¿Usted puede curar todas?
-Desgraciadamente no. Sólo me comunico con los seres vivos, es decir, que tienen células. Los virus son seres acelulares. Ellos son seres al borde de la vida, al límite entre la materia viva y la inerte, puesto que tienen material genético e incluso evolucionan siguiendo la selección natural, pero carecen de metabolismo propio y requieren de una célula huésped para replicarse.
-¿Y la Chlamydia?Tampoco se puede reproducir sin una célula huésped
-Efectivamente Quique. Me alegro que os preparen tan bien en Fuego, por cierto. El caso de las Chlamydias, al igual que las Rickettsias es diferente porque su estilo de vida parasitaria fue el que les hizo perder una serie de genes que les habría servido para poder llevar una vida fuera de las células...Ya sabes, selección natural pura y dura.

Quique se le quedó mirando otra vez asombrado, pero Almendra no no pudo descifrar sus pensamientos, así que emprendió la marcha.

-Venga, no perdamos más tiempo aquí, tenemos que ir a buscar a tus amigos.






11 sept 2009

MariLuz

-¡¿Usted es Almendra Puck?!

Almendra asintió con la cabeza, las cejas arqueadas y los ojos casi cerrados, con cara de satisfacción. Algo en su interior le decía que no tenía que temer por ese joven intruso. Es más, al ver su cara cuando cruzó la puerta su corazón le dio un vuelco, pensamientos enterrados se removieron sin saber muy bien por qué, y su instinto le dictó que le hiciera pasar.
Su instinto...Qué gran amigo y consejero había sido tantas veces para Almendra. Fue ese mismo el que una vez le dijo que cogiera sus maletas y fuera, contra todo pronóstico, la primera en abandonar a las Fundadoras. Ellas sabían que no iban a estar siempre juntas pero parecían reacias a dar el primer paso, así que no le quedó más remedio que coger el toro por los cuernos y labrarse su propio futuro, desoyendo súplicas, chantajes emocionales y ofertas que le hacían una y otra vez sus amigas. Para Almendra no tenía por qué cambiar nada con ellas, pero el tiempo y los acontecimientos contribuyeron a que ya nunca fuera lo mismo.
Volvió a mirar al chico,¿cómo se llamaba?,un escalofrío le recorrió el cuerpo. Aunque su instinto estuviera en lo cierto casi el 100% de las veces, no lo comprendía a menudo. Tenía que aprender a vivir con ello.

-Sí, soy Almendra.¿Quién eres tú?
-Me llamo Quique, soy alumno de Fuego y vengo aquí porque el BudaDorado quiere reunirse con las fundadoras

Lo de que era alumno de Fuego, la directora no lo dudó ni un momento. El hecho de que le hubiera hablado del jardín privado antes de lograr entrar era una prueba más que suficiente para corroborarlo, porque sólo lo conocen muy pocos. Una amplia sonrisa iluminó la cara de la directora al recordar las horas que invirtieron en crear ese espacio diseñado exclusivamente para ellas. De hecho ella misma fue la que se ocupó de poner cada plantita que había allí. Que ahora hubiera un Caballero de la Fusta de Cuero pisando esos jardines hacía que le hirviera la sangre.

-El Buda nos explicó quienes eran los Caballeros-añadió Quique.
-¿En serio Quique?-preguntó muy extrañada.
-Sí-respondía él sin saber por qué le sorprendía-Sucedió a raíz del asesinato del profesor Toscani, nos reunimos con ella, nos explicó todo y nos dijo que teníamos que reunirnos con ustedes.
-¿Nos?¿No estás solo?
-No, que va. Mis compañeros Naldo y Mini también están conmigo en esta...¿misión?-cuando contestó, se le hizo un nudo en el estómago pensando en qué sería de ellos ahora mismo y si estarían a salvo.
-Mmmm, ¿y por qué no están contigo?
-Naldo y yo nos montamos en la puerta giratoria a la vez porque vimos al Caballero de la Fusta detrás nuestra, íbamos a ir a Aire pero yo aparecí aquí. Espero que él esté con los demás.

Aire. Ni siquiera era capaz de recordar cuanto tiempo llevaba sin hablar con la Señorita Tulp. Ni siquiera era capaz de afirmar que siguiera llamándose así. Definitivamente las fundadoras se habían relajado...Tan relajadas que hasta encontraba normal que esos esbirros hubieran atacado.
Malditos pensó para sí misma.

-Quique, lo que me estás diciendo es muy serio. Debemos ir cuanto antes a encontrarnos con tus amigos y las fundadoras...Sólo hay un pequeño problemilla...Tengo una paciente que me está esperando y que necesita que la atienda cuanto antes. ¡Será cuestión de un minuto!
Salieron del despacho a toda prisa. Quique otra vez siguiendo los pasos de una rápida directora de Sanación, ni más ni menos que una fundadora. A pesar de que se le antojaba pequeña bajo un poncho que arrastraba flecos por el suelo, intuía que era una mujer de armas tomar. Sobre todo Quique estaba deseando ver qué tipo de paciente estaba esperándola. Sería una gran oportunidad poder verla sanar.
Se acercaron a una zona más apartada del edificio, prácticamente situada en el otro extremo de la entrada, donde al parecer habían algunas consultas externas en las q pasaba revista a determinados pacientes y servía para que sus alumnos echaran un vistazo sin necesidad de movilizarse a los hospitales. Una vez se situaron frente a la consulta, la directora se giró hacia Quique.
-¿Quieres pasar?Por lo general mis pacientes están acostumbrados a encontrarse estudiantes revoloteando cerca, puesto que esto es al fin y al cabo una escuela y mi misión también es formaros.
-Por supuesto que sí, me encantaría.
-Vale...otra cosa, no sé cómo estaréis acostumbrados los niños de Fuego. Generalmente cuando llegáis de los primeros cursos generales allí no tengo ningún problema, pero debo insistir en que reine el respeto y la confidencialidad en mis consultas, ¿está claro?
-Sí, claro que sí.
-Entonces sígueme.
Y dicho esto abrió la puerta de la consulta, seguido de un "Hola MariLuz, ¿cómo te encuentras?"
En la sala se encontraron con una chica con cara de asustada. La sanadora cogió la historia de la paciente y se la pasó a Quique.
-MariLuz, tranquila que todo va a ir bien. No te preocupes que terminamos en un minuto. Éste es un compañero que si no te importa, va a ayudarme en tu caso.
Quique en ese momento irguió su columna e inspiró profundamente con el fin de causar una impresión de Sanador expreimentado y digno de confianza. La joven le miró y asintió con una media sonrisa.
-Por favor Quique, léela en alto.

MariLuz Noches deLuna, 19 años (Dios mío, a ver qué le pasa...)
En una revisión ginecológica se vio una lesión en el cérvix que se correspondía con una úlcera circular, de borde rojizo, de consistencia cartilaginosa con base y bordes duros. Los estudios microscópicos ponen de manifiesto la presencia de espiroquetas en la muestra.

-Quique,¿qué le pasa a MariLuz?
-Tiene...¿Sífilis?-dijo un poco cortado
-Te he pedido una respuesta, no otra pregunta. Efectivamente, tiene sífilis. La verdad es que nuestra amiga MariLuz ha tenido mucha suerte porque en esa revisión ginecológica han detectado una lesión que en otro caso habría pasado inadvertida . De hecho el 90% de las mujeres que la padecen no lo saben porque es una localización frecuente y poco visible, y sus síntomas se confunden fácilmente en las dos primeras fases, haciendo que el enfermo le reste importancia y no acuda al Sanador. Es entonces cuando la bacteria entra en el organismo y rápidamente invade todos los órganos y tejidos.
La etapa en la que se encuentra nuestra paciente es altamente contagiosa, y se le ha avisado pertinentemente de que tome todas las precauciones posibles respecto al contagio.¿Me podrías decir cuántas etapas tiene?
-3 etapas.
-Muy bien. Ella todavía se encuentra en la primera por suerte. En la segunda etapa veríamos, a parte de fiebre, dolor de garganta y articulaciones, pérdida de peso, anorexia y cefaleas, unas lesiones en la piel rosadas muy características que se llaman...
-Clavos sifilíticos.
-¿Y dónde se presentan de forma casi patognomónica?
-¿En las palmas de las manos y la splantas de los pies?
-Sin preguntaaaaaaaaar Quique.

Mientras seguía con la charla sobre la tercera etapa y sus repercusiones a nivel del sistema nervioso Almendra Puck daba vueltas alrededor de la joven, que ahora miraba a Quique con aire desconfiado, porque ahora un chico de su edad sabía que había sido sexualmente irresponsable y se llevaba una ETS de regalo.

-Creo que ya ha sido suficiente para ti, y es hora de que veas lo qe ha traído a MariLuz a mi consulta. Mi tratamiento.

Y guiñándole un ojo a Quique se remangó, aclaró su voz y se acercó a la camilla donde estaba la sifilítica. Entonces cantó



8 sept 2009

La portera

-Soy alumno de Fuego, necesito hablar con la Directora
-¿Y cómo sé yo que eres un alumno de Fuego?
-¿Qué?-preguntó Quique extrañado a esa voz que venía tras la gruesa puerta de madera.
-Te digo que cómo piensas demostrarme que no eres un farsante que quiere invadir la escuela.
-No soy ningún farsante, se lo digo en serio. Necesito hablar con la directora de algo sumamente urgente. Si me hace perder más tiempo puede poner en peligro a sus alumnos.
-¿Cómo te atreves niño?-seguía la voz distorsionada.
-No sé si serás de fuego pero eres un descarado de pelotas, que sepas que ya no hay alumnos en la Escuela, así que ya te puedes ir con tu misión de salvamento a otro lado.
-Uf! Señora, de verdad que no pretendo molestarla ni ser un pesado. Los Caballeros de la Fusta han entrado en mi Escuela, los vi en el jardín privado y no sabemos cuales son sus planes.¿Señora?

Clickclaaanktoctocgriaaannnnnnggghhhhclacaaaaa.....
Todas las cerraduras de la puerta principal de Tierra se abrían para dejar paso a Quique que, por fin, había convencido a esta paranóica portera.

-Pasa, no te quedes ahí fuera como un idiota. Llevo un día de perros, estoy muy ocupada y encima vienes tú a quedarte como un pasmado en el umbral...¿No tenías tanta prisa?¡ENTRA!

Quique medio asustado medio conmocionado entró por fin en la escuela de Tierra. No sabía exactamente qué esperaba ver dentro, pero cualquier cosa menos esto...

Tierra era conocida por ser una de las más renombradas escuelas, con más casta y tradición que ninguna por ser la primera en independizarse. Sus paredes amplias y techos altos daban cuenta de años señoriales de formación a Sanadores hoy en día famosos. Contaba con un patio interior repleto de flora y fauna que al propio Quique le pareció fuera de lo normal(como si la cantidad de la fachada hubiera sido poco...). Sonaban animalillos por todas partes, agua fluyedo por no sabía dónde y un cañçon de luz inundaba la estancia. Era algo precioso.
Inspiró de nuevo la fragancia de la primavera que se le había antojado cuando esperaba en la puerta y fijó los ojos en los de la portera paranóica, que lo escudriñaba con una mezcla de impaciencia, indignación e inevitable curiosidad.

-¿Has dicho los Caballeros de la Fusta?¿Quién te ha hablado de ellos?
-Señora, insisto en que me lleve con la directora de Tierra, creo que es algo que le concierne exclusivamente a ella.
-Mira que eres un crío pesado. Lo que le tengas que decir a ella me lo puedes decir a mí.
-Pero señora...
-Ahhhhh-y ella se dio la vuelta y empezó a andar-¡Sígueme!

Enfilaron el pasillo del fondo, pasaron delante de las numerosas aulas que rodeaban el patio interior y llegaron frente al despacho de dirección. La mujer sacó una llave para abrir, entraron y le dijo que se sentase frente a la mesa. Quique obedeció, y con la boca medio abierta comprobó cómo aquella mujer lentamente y adoptando ahora una actitud seria y más solemne, se sentó en el sillón de Directora.

-Ahora, cuéntame quién te ha dicho lo de los Caballeros











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