Será mi cancióooon...¡chimpón!
Almendra dejó de dar vueltas alrededor de MariLuz y se colocó bien las gafas que se le habían ido deslizando a medida que danzaba al ritmo de su peculiar melodía.
-Ya está todo hecho por mi parte. Ahora sólo tendrás que ir a una revisión dentro de dos semanas para ver si todo evoluciona según lo esperado, pero no te preocupes que creo que ahora está todo en orden.
-Muchas gracias, no veas el peso que me has quitado de encima-respondió la paciente.
-Bueno, me alegro, pero espero que esta experiencia te sirva para ser más cautelosa en tus futuras relaciones...
MariLuz se sonrojó, asintió levemente con la cabeza y desapareció de la consulta en un abrir y cerrar de ojos.
Quique miraba fascinado a la directora de Tierra. Si el BudaDorado le había desconcertado, Almendra Puck no había hecho más que maravillarle desde el momento que descubrió quién era.¡Acababa de curar a un paciente con su voz! Bien cierto era que el Buda les había explicado lo de sus dones, pero resultaba tan inverosímil que en la historia parecía algo más un adorno mágico que algo real. En cambio ahora había visto con sus propios ojos cómo terminó con el problema.
-¿Ya está?¿La ha curado del todo?-no puedo evitar hacer la pregunta
-Sí, eso creo...a menos que hayan algunas espiroquetas sordas, todas la habrán abandonado antes de que tenga que pasar por la puerta giratoria.-respondió Almendra, con un tono casi divertido.
-¿Cómo ha podido hacerlo sólo con su voz?-insistió él. No podía hacerle comprender a su mente lo que acababan de ver sus ojos. Era maravilloso y a la vez tremendo que una persona estuviera dotada con un don así, y que sólo pocas personas pudieran llegar a él.
Almendra entrecerró los ojos, estudió a Quique y se volvió a preguntar si su corazón se aceleraba por el cariz de los acontecimientos o porque ese niño había despertado algo en ella. Antes de que las dudas la asaltaran se propuso continuar con la conversación.
-Pues eso exactamente no lo sé Quique-y le sonrió-lo que sí sé es que al parecer los seres vivos, desde los organismos más simples hasta los más complejos, me hacen caso cuando me comunico con ellos a través de mis melodías. Cuanta más inteligencia tengan y por lo tanto más poder de resistirse a mis "peticiones", más complicado me resulta controlarlos. En este caso, el treponema pallidum es una bacteria y por lo tanto algo sumamente sencillo para mí.

-Es increíble
-Lo sé. Me llevó algún tiempo descubrir qué finalidad podía tener mi don, porque al principio me parecía el peor de todos, pero gracias a la Señorita Tulp me dediqué a investigar las posibilidades sanadoras que tenía, que como verás abarca obviamente las enfermedades infecciosas.
-¿Usted puede curar todas?
-Desgraciadamente no. Sólo me comunico con los seres vivos, es decir, que tienen células. Los virus son seres acelulares. Ellos son seres al borde de la vida, al límite entre la materia viva y la inerte, puesto que tienen material genético e incluso evolucionan siguiendo la selección natural, pero carecen de metabolismo propio y requieren de una célula huésped para replicarse.
-¿Y la Chlamydia?Tampoco se puede reproducir sin una célula huésped
-Efectivamente Quique. Me alegro que os preparen tan bien en Fuego, por cierto. El caso de las Chlamydias, al igual que las Rickettsias es diferente porque su estilo de vida parasitaria fue el que les hizo perder una serie de genes que les habría servido para poder llevar una vida fuera de las células...Ya sabes, selección natural pura y dura.
Quique se le quedó mirando otra vez asombrado, pero Almendra no no pudo descifrar sus pensamientos, así que emprendió la marcha.
-Venga, no perdamos más tiempo aquí, tenemos que ir a buscar a tus amigos.

Almendra dejó de dar vueltas alrededor de MariLuz y se colocó bien las gafas que se le habían ido deslizando a medida que danzaba al ritmo de su peculiar melodía.
-Ya está todo hecho por mi parte. Ahora sólo tendrás que ir a una revisión dentro de dos semanas para ver si todo evoluciona según lo esperado, pero no te preocupes que creo que ahora está todo en orden.
-Muchas gracias, no veas el peso que me has quitado de encima-respondió la paciente.
-Bueno, me alegro, pero espero que esta experiencia te sirva para ser más cautelosa en tus futuras relaciones...
MariLuz se sonrojó, asintió levemente con la cabeza y desapareció de la consulta en un abrir y cerrar de ojos.
Quique miraba fascinado a la directora de Tierra. Si el BudaDorado le había desconcertado, Almendra Puck no había hecho más que maravillarle desde el momento que descubrió quién era.¡Acababa de curar a un paciente con su voz! Bien cierto era que el Buda les había explicado lo de sus dones, pero resultaba tan inverosímil que en la historia parecía algo más un adorno mágico que algo real. En cambio ahora había visto con sus propios ojos cómo terminó con el problema.
-¿Ya está?¿La ha curado del todo?-no puedo evitar hacer la pregunta
-Sí, eso creo...a menos que hayan algunas espiroquetas sordas, todas la habrán abandonado antes de que tenga que pasar por la puerta giratoria.-respondió Almendra, con un tono casi divertido.
-¿Cómo ha podido hacerlo sólo con su voz?-insistió él. No podía hacerle comprender a su mente lo que acababan de ver sus ojos. Era maravilloso y a la vez tremendo que una persona estuviera dotada con un don así, y que sólo pocas personas pudieran llegar a él.
Almendra entrecerró los ojos, estudió a Quique y se volvió a preguntar si su corazón se aceleraba por el cariz de los acontecimientos o porque ese niño había despertado algo en ella. Antes de que las dudas la asaltaran se propuso continuar con la conversación.
-Pues eso exactamente no lo sé Quique-y le sonrió-lo que sí sé es que al parecer los seres vivos, desde los organismos más simples hasta los más complejos, me hacen caso cuando me comunico con ellos a través de mis melodías. Cuanta más inteligencia tengan y por lo tanto más poder de resistirse a mis "peticiones", más complicado me resulta controlarlos. En este caso, el treponema pallidum es una bacteria y por lo tanto algo sumamente sencillo para mí.

-Es increíble
-Lo sé. Me llevó algún tiempo descubrir qué finalidad podía tener mi don, porque al principio me parecía el peor de todos, pero gracias a la Señorita Tulp me dediqué a investigar las posibilidades sanadoras que tenía, que como verás abarca obviamente las enfermedades infecciosas.
-¿Usted puede curar todas?
-Desgraciadamente no. Sólo me comunico con los seres vivos, es decir, que tienen células. Los virus son seres acelulares. Ellos son seres al borde de la vida, al límite entre la materia viva y la inerte, puesto que tienen material genético e incluso evolucionan siguiendo la selección natural, pero carecen de metabolismo propio y requieren de una célula huésped para replicarse.
-¿Y la Chlamydia?Tampoco se puede reproducir sin una célula huésped
-Efectivamente Quique. Me alegro que os preparen tan bien en Fuego, por cierto. El caso de las Chlamydias, al igual que las Rickettsias es diferente porque su estilo de vida parasitaria fue el que les hizo perder una serie de genes que les habría servido para poder llevar una vida fuera de las células...Ya sabes, selección natural pura y dura.
Quique se le quedó mirando otra vez asombrado, pero Almendra no no pudo descifrar sus pensamientos, así que emprendió la marcha.
-Venga, no perdamos más tiempo aquí, tenemos que ir a buscar a tus amigos.



