9 ago 2014

Vacaciones en Roma

Sin pretender irrumpir en la ilegalidad, el título de mi entrada de hoy es "Vacaciones en Roma", homenajeando (que no copiando) a la famosa película de una jovencísima Audrey Hepburn y un siempre elegante Gregory Peck.
El motivo, como podrás imaginar querido lector, es que yo misma disfruté en mis carnes doradas unos merecidos días de descanso en la Ciudad Eterna.

Qué te puedo decir...Mucha pasta y gelato, mucho calor, mucho andar y buenos recuerdos que me llevo en la maleta. Me ha servido ciertamente para desconectar y olvidarme de agobios varios.
Las semanas anteriores a mi viaje fueron un tanto inusuales.
Durante 3 semanas estuve al mando de la consulta, porque mi tutor se había ido de vacaciones. Estos días me han servido para reconciliarme con aquellas cosas que me gustaban de la Atención Primaria. La "faena de aliño" como dice mi tutor (hacer chapucillas porque sabes que son chorradillas el 95% de las cosas que te consultan). Tener sólo un aviso domiciliario, y que fuera facilito...congratularme con la cuidadora y darles tranquilidad. Recibir halagos por mi simpatía y buen hacer (a base de ser más permisiva de la cuenta respecto a derivaciones y añadirlos en la lista de consulta si se había equivocado con la cita).
Otro evento que me tuvo bastante ocupada y nada centrada en el trabajo fue la boda de mi queridísima Almendra Puck. Sí, su boda. Enlace matrimonial con ceremonia religiosa, convite, baile y despiporre final. Una fiesta que duró 3 días ni más ni menos. Sólo ella y J. podían lograr algo así.
Como pertenece al núcleo más íntimo de mis amistades, puedo decir que ha sido la boda que he vivido con más nervios y emoción de los últimos 10 años de mi vida.
Fue bonita. No le faltó un perejil.
Y a pesar de perderme detalles que Almendra había querido mantener en secreto para no reventarme todas las sorpresas de su boda (puedo decir que manejaba bastante info de la preparación de la misma) y de no hacerme una foto en solitario con ella, fue espectacular y me quedé con un vacío en mi corazón en cuanto se terminó.




Días después mi única tarea se resumía en recolectar fotos y vídeos del evento para seguir reviviéndolo una y otra vez.



 

7 jul 2014

¿Qué te puedo decir?

Y es que parece ayer...
Parece ayer la última vez que escribí en el rincón del BudaDorado, resistiéndome a abandonar esta afición/terapia que ocupaba tantas tardes y noches de mi etapa universitaria.
Sí, querido lector. Una vez llegó el MIR a mi vida (entiéndase preparación MIRm exámen MIR y formación MIR) arrasó con toda capacidad creativa y ganas de sentarme a hablar de lo que me pasaba. Sólo hubo un breve periodo que quedó libre, donde pude relatar brevemente mi trauma miriano post-exámen, con idas de olla y dudas existenciales, que volvieron a ser silenciadas en cuanto  llegó mi incursión en el mundo laboral.

¿Y qué te puedo decir, 4 años después de terminar mi etapa universitaria?

Te puedo decir que era muy ingenua. Te puedo decir que no me equivocaba cuando me decía a mí misma que era una privilegiada por tener amigas con las que hacer chuletas en miniatura y comer bizcochos de chocolate escondidas en la Madriguera. Te puedo decir que mi duda de ciudad o especialidad se vio cruelmente resuelta al darme una nota tan baja, definiendo/agriando un poco mi carácter. Te puedo decir que creo que la medicina de familia no era para mí tal y como sospechaba Charada, por muchos libros inspiradores que me leyera...aunque tampoco estoy segura de qué era verdaderamente para mí, ni si realmente lo hay. No es que no me guste la medicina, que me encanta, y en muchas de sus variantes... pero hay un punto gatillo, que no identifico o no quiero identificar, que me hace plantearme cuál es mi lugar idóneo y por qué no lo he encontrado todavía.

Y es que en unos 9-10 meses se acaba mi formación MIR, y yo no sé qué hacer.
No sé si lanzarme al mundo laboral y buscar un hueco que se adapte a mi formación, a pesar de la crisis, el paro y los contratos basura. No sé si volver a iniciar este ciclo de sumiso e inferior social dispuesto a ser explotado que implica ser residente de alguna especialidad de la que no estoy segura (ni creo que lo esté) que me permita un sueldo bajo pero relativamente asegurado durante 4 años, con la propina de otro título bajo el brazo.
No sé...No sé...

Me gustaría tener una bolita de cristal que me ayudara a ver qué pasaría si elijo un camino u otro, o tener una premonición o un aviso supracósmico que me indicara el camino a seguir.

Ha sido una etapa complicada; Charada se fue, la Srta Tulp no se fue tan lejos pero la perdí por el camino (hasta hace unas semanas), y Almendra, que se quedó (o mejor dicho, yo me quedé con ella, asustada por el futuro) probablemente se vaya si no hay nadie que la convenza de lo contrario.
Y ahora vuelve a girar de nuevo la rueda. Vuelven las dudas de dónde va a ir a parar cada una, y yo no quiero tener la incertidumbre de si volveremos a separarnos aún más.
No quiero, no quiero y no quiero.

Como ves, querido lector, el Buda se ha agriado un poco. Sigue pasota pero su lado luminiscente y positivo "todo irá bien" se ha empequeñecido en este tiempo.

Ayúdame a recuperarlo.






 

8 sept 2011

Largo paréntesis

Llevo 4 meses sin actualizar. 6 sin pensar en ninguna entrada de creación propia.
¿Qué me ha pasado? ¿La fiebre bloggera se fue? ¿Así, sin avisar?
El desencanto del fin de mi vida estudiantil arrasó con mi capacidad creativa. Sanación quedó coja con las tramas en el tintero. La separación real de las 4 fundadoras caló hondo en el alma del BudaDorado.

Y es que volver a sentarme aquí me hubiese costado el doble de trabajo si no fuera por la debutante PrettyInPink. Ella acaba de descubrir este maravilloso mundo donde verter ideas, emociones y paranoias sin ser censurada. Gracias a ella y a una conversación melancólica con AlmendraPuck me he propuesto volver a escribir un poquito más a menudo, aunque sea sólo por puro ejercicio mental. Al fin y al cabo es una actividad que me mantenía muy entretenida y que logré conciliar con el resto de aspectos de mi vida.


¿Y qué contarte de mi nueva vida?
Pues que en un año ha dado un vuelco tremendo. De ser la estudiante tranquila que deseaba quedarse de vez en cuando remoloneando en casa y saltarse alguna clase, a ser la opositora tranquila que se pasó todos los meses de preparación en casa estudiando-remoloneando, a finalmente convertirse en la MIR de Familia que decidió vivir en Sevilla y aprovechar cuando puede para quedarse en casa si su tutor no aparece.

¿?

Vale, no ha sido tan tremendo. La personalidad no ha cambiado. Eso creo que es bueno, ¿no?
Pero cada etapa que he ido quemando ha hecho una muesca en la hoja del cuchillo.
El MIR lo recuerdo agridulce. La preparación autista en casa, las semanas en pijama, los simulacros, los sábados jodidos en la academia, el resultado, la insufrible espera con las pertinentes cábalas sobre tu puesto, y la noche antes de la elección de plaza.

Alguien debería decir un poco más en serio lo jodida que es esa noche. La previa al MIR es pasable...La de elección de plaza fue una de las peores de mi vida. Y aunque una vez elegido tu ranking sientes una liberación supracósmica, los momentos previos de duda sobre los próximos años de tu vida se hacen realmente insoportables.
Lamentablemente así lo viví yo. Y aunque afortunadamente ahora puedo decir que estoy muy contenta con mi elección (después de horas interminables de pros y contras), me queda la espinita de haber elegido en función de mi puesto. Contradictoriamente, mucas veces deseaba que así fuera, de manera que la difícil elección de especialidad o ciudad se viese por sí sola resuelta (prácitcamente al final no tuve dudas respecto a este tema)...pero ya sabes querido lector, que mi ego está a flor de piel y con nada se siente herido.

Ahora está la etapa de la Medicina de Familia. Sí. Yo.
Charada, pobrecita mía, me dijo que no veía de MF. Almendra, por otro lado, me vendió las mieles de la especialidad. Y yo me leí en 6ºde carrera dos libros sobre médicos de familia convencidos, y creo que terminó calando el mensaje.
El resultado es que 3 de las 4 fundadoras han acabado haciendo la misma residencia. Tulpi, con resultados por encima del bien y del mal optó por otra forma cómoda de ver la vida pero con más prestigio socioeconómico.
Y yo me pregunto...cuando acabe la residencia, ¿seguiré tan convencida con mi elección?, ¿me habré hartado de sentirme menospreciada por la plebe? ¿seré una médico de cabecera querida por su cupo? ¿malviviré a base de guardias penosas?

Esto sólo el tiempo lo dirá, pero hasta que lleguemos a ese momento lo mejor es no preocuparse y poner buena cara a lo que venga.







7 may 2011

MIRentrelazados I: XXIX.- ANÁLISIS POSTERIOR AL MIR 2010

MIRentrelazados I: XXIX.- ANÁLISIS POSTERIOR AL MIR 2010

16 mar 2011

Autoconocimiento

Estoy en fase de autoconocimiento. Sopesando los pros y los contras de una decisión complicada, e irreversible a efecto temporal (si la cago, se enmienda, pero no gratuitamente).
En la misma situación que yo te encuentras tú, querido lector; y es que por una razón u otra, TODOS estamos viviendo una época de cambios y elecciones que sólo el futuro nos dirá si es la acertada.
Mientras tanto, sólo nos queda seguir aprendiendo de esta etapa, como lo hace la protagonista de uno de mis libros favoritos de mi infancia:

La noche pasó muy deprisa. Cuando el sol se asomó otra vez al cielo, mi madre nos peinó las plumas, nos limpió los picos y dijo:
-Nos vamos al patio.
En el patio, el perro del rabo muy largo alzaba la pata al lado de un árbol.
-¿Por qué estás con la pata en alto mojando ese árbol? –le dije.
-Es que hago mi pis de cada mañana.
Yo también quería hacer pis de agua y regar un árbol. Levanté la pata y no mojé nada.
El perro del rabo muy largo me dijo:
-Es que eres un pollo. Para mojar árboles hay que ser perro.
-Es que soy un pollo porque soy pequeño. Cuando sea mayor, yo voy a ser perro.
-No puedes.
-¿No puedo?
-No puedes. Pero no estés triste. Mira, si tú quieres, te enseño otra cosa.
Como sí quería se agachó un poquito debajo del árbol.
-Y ¿qué haces ahora? –le dije.
-Pues hago mi caca de cada mañana.
Me agaché a su lado. También yo podía. Cuando terminamos me sentí orgullosa.
El perro del rabo muy largo sacó polvo de la tierra y tapó su caca.
-Así queda limpio –me dijo.
Yo también saqué polvo de la tierra y tapé la mía.
En ese momento vi una lagartija. Se subía a la valla y corría hacia arriba. Quise hacer lo mismo. Me caí de espaldas y todas las plumas se me despeinaron. Ella me miró y no me hizo burla, solamente dijo:
-Es que tú eres pollo, y yo lagartija. Por eso subo a las paredes.
-Es que yo soy pollo porque soy pequeño. Cuando sea mayor seré lagartija.
-No puedes.
-¿No puedo?
-No puedes. Pero no estés triste. Mira, si tú quieres, te enseño otra cosa.
Me enseñó a sentarme al sol, y a poner los ojos en forma de raya. Cuando se hace eso, se ven flotar en el aire luces de colores.
Pero entonces vi una mariposa. Se subió a una flor, y se quedó quieta.
Quise hacer lo mismo, y fui de cabeza dentro de un rosal cuajado de espinas. Ella acudió en mi ayuda, y no me hizo burla:
-Es que eres un pollo. Yo soy mariposa. Por eso me subo a las flores.
-Es que soy un pollo porque soy pequeño. Cuando sea mayor, seré mariposa.
-No puedes.
-¿No puedo?
-No puedes. Pero no estés triste. Mira, si tú quieres, te enseño otra cosa.
Me enseñó a volar: me encaramé a un banco, agité las alas y me lancé al aire. Volé poco tiempo. Pero llegué al suelo sin hacerme daño.
Para celebrarlo, el amigo perro me llevó a caballo.
Entonces vi al pájaro. Volaba muy alto. Yo quería ser pájaro. Pero amigo perro me dijo que cuando creciera, no podía ser pájaro.
-Entonces, ¿qué puedo ser yo cuando llegue a grande?
-Puedes ser gallina –me dijo.
Cuando fuera grande, podía ser gallina. Igual que mi madre.

¡Qué suerte tenía!

(del libro: "Memorias de una Gallina")





11 mar 2011

Consolar a Charada

Consolar a Charada fue una tarea dura.
Nada conseguía consolar a la acuática directora, que sumida en la profunda rabia de la pérdida, no hacía mas que llorar y maldecir con infantiles insultos por doquier.
Tardaron en hacerle entrar en razón, alegando en favor de su propia seguridad para que no se sobrepasara llorando, y ahogarlos a todos con sus lágrimas allí mismo.
-Pocas cosas puedo hacer yo sin mi anillo, así que no me deprimáis más, que lo vais a conseguir.
-Pues mira Charada-dijo Almendra- eso ya es motivo suficiente como para levantarse y ponerse manos a la obra.
-Sí, y vengarte de los que te han destrozado la escuela-acuñó la Srta. Tulp.
-¿Y qué le voy a decir a mis niños?
-Desgraciadamente lo que les hemos tenido que decir a todos. Tiempos oscuros se acercan, y nosotras tenemos que luchar por todos ellos.
-Jo, Buda, ¿pero por qué nos tenían que venir a fastidiar?
-Hemos estado demasiado tiempo dejándoles crecer a la sombra, y ellos han aprovechado esa baza. Ahora ha llegado el momento de pararles los pies.

Decidieron esperar a que amaneciera para salir del pez por el sistema de burbujas flotantes hasta la superficie. Tenían todavía unas cuantas horas antes de que saliera el sol que pensaron invertir en trazar el plan del siguiente día.
Lo primero era recuperar el anillo de aguamarina de Charada. Ella había depositado su don en él, y lo había escondido con el fin de desquitarse de todos los problemas y peligros que este acarreaba.
Claro, tenía que explicar exactamente cuál había sido el lugar elegido.

-Veréis chicas, lo dejé escondido en la sala de los espejos.

Mientras Charada daba más detalles sobre el paradero del anillos, Mini no paraba de preguntarse el extraño significado de aquel sueño. Ver a una versión tan joven y oscura de las dos directoras la había dejado muy tocada, y no estaba segura si compartir su extraña visión con sus compañeros. De hecho, podía haber sido un sueño muy vívido, pero al fin y al cabo, un simple sueño sin ningún significado especial.
-¿Qué te ha pasado Mini? ¿por qué gritabas?-preguntó Quique, sacándola de su debate interior.
-Nada Quique, un mal sueño...-dudó si continuar.- El caso es que era muy extraño, me parecía que era real, de hecho...
-¿Qué?-inquirió Naldo.
-Mmmm no sé, me parecía que era una cosa que pasó hace tiempo, y era como si yo estuviera allí viéndolo todo.
-¿Cúanto tiempo? ¿Qué pasó para que te pusieras así?
-La verdad es que no sé cuánto tiempo hace...pero la verdad es que prefiero no pensar más en el tema por ahora. Tengo la cabeza que me va a estallar. Después de un día tan largo, lo único que necesitaba era un sueño reparador y mira por donde, tengo una pesadilla seguida de la destrucción de Agua, vaya plan...



Quique y Naldo siguieron confortando a Mini con amistosas palabras, durante el tiempo que se tardó Charada en explicar a las directoras el paradero del anillo





La primera en caer

-¡El niño! ¡el niño! -gritó Mini

¿Qué niño? ¿qué pasa? Decían todos los que hasta hacía unos instantes dormitaban pacíficamente en el Pez, buscando alguna respuesta en la cara sudorosa de Mini.
Ella respiraba con fuerza, intentando recuperar el aliento tras aquel shock. No entendía nada, ni siquiera recordaba dónde estaba...ni esa era su casa, ni el extraño lugar donde había sido testigo de aquel secreto. Sólo tardó unos segundos en volver a ordenar sus pensamientos, el tiempo de ver las caras de Naldo y Quique, y tras ellas, a las cuatro fundadoras que en silencio esperaban su contestación.
-Eh, nada, ha sido un sueño muy extraño...
Mini no pudo terminar su frase porque un estruendo seguido de una luz invadió la total oscuridad en la que se encontraba el Pez.



Fueron las fugaces llamas que provenían de la explosión de la Escuela de Agua. Alguien la había destruido en mil pedazos.





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