Parece ayer la última vez que escribí en el rincón del BudaDorado, resistiéndome a abandonar esta afición/terapia que ocupaba tantas tardes y noches de mi etapa universitaria.
Sí, querido lector. Una vez llegó el MIR a mi vida (entiéndase preparación MIRm exámen MIR y formación MIR) arrasó con toda capacidad creativa y ganas de sentarme a hablar de lo que me pasaba. Sólo hubo un breve periodo que quedó libre, donde pude relatar brevemente mi trauma miriano post-exámen, con idas de olla y dudas existenciales, que volvieron a ser silenciadas en cuanto llegó mi incursión en el mundo laboral.
¿Y qué te puedo decir, 4 años después de terminar mi etapa universitaria?
Te puedo decir que era muy ingenua. Te puedo decir que no me equivocaba cuando me decía a mí misma que era una privilegiada por tener amigas con las que hacer chuletas en miniatura y comer bizcochos de chocolate escondidas en la Madriguera. Te puedo decir que mi duda de ciudad o especialidad se vio cruelmente resuelta al darme una nota tan baja, definiendo/agriando un poco mi carácter. Te puedo decir que creo que la medicina de familia no era para mí tal y como sospechaba Charada, por muchos libros inspiradores que me leyera...aunque tampoco estoy segura de qué era verdaderamente para mí, ni si realmente lo hay. No es que no me guste la medicina, que me encanta, y en muchas de sus variantes... pero hay un punto gatillo, que no identifico o no quiero identificar, que me hace plantearme cuál es mi lugar idóneo y por qué no lo he encontrado todavía.
Y es que en unos 9-10 meses se acaba mi formación MIR, y yo no sé qué hacer.
No sé si lanzarme al mundo laboral y buscar un hueco que se adapte a mi formación, a pesar de la crisis, el paro y los contratos basura. No sé si volver a iniciar este ciclo de sumiso e inferior social dispuesto a ser explotado que implica ser residente de alguna especialidad de la que no estoy segura (ni creo que lo esté) que me permita un sueldo bajo pero relativamente asegurado durante 4 años, con la propina de otro título bajo el brazo.
No sé...No sé...
Me gustaría tener una bolita de cristal que me ayudara a ver qué pasaría si elijo un camino u otro, o tener una premonición o un aviso supracósmico que me indicara el camino a seguir.
Ha sido una etapa complicada; Charada se fue, la Srta Tulp no se fue tan lejos pero la perdí por el camino (hasta hace unas semanas), y Almendra, que se quedó (o mejor dicho, yo me quedé con ella, asustada por el futuro) probablemente se vaya si no hay nadie que la convenza de lo contrario.
Y ahora vuelve a girar de nuevo la rueda. Vuelven las dudas de dónde va a ir a parar cada una, y yo no quiero tener la incertidumbre de si volveremos a separarnos aún más.
No quiero, no quiero y no quiero.
Como ves, querido lector, el Buda se ha agriado un poco. Sigue pasota pero su lado luminiscente y positivo "todo irá bien" se ha empequeñecido en este tiempo.
Ayúdame a recuperarlo.



