Consolar a Charada fue una tarea dura.
Nada conseguía consolar a la acuática directora, que sumida en la profunda rabia de la pérdida, no hacía mas que llorar y maldecir con infantiles insultos por doquier.
Tardaron en hacerle entrar en razón, alegando en favor de su propia seguridad para que no se sobrepasara llorando, y ahogarlos a todos con sus lágrimas allí mismo.
-Pocas cosas puedo hacer yo sin mi anillo, así que no me deprimáis más, que lo vais a conseguir.
-Pues mira Charada-dijo Almendra- eso ya es motivo suficiente como para levantarse y ponerse manos a la obra.
-Sí, y vengarte de los que te han destrozado la escuela-acuñó la Srta. Tulp.
-¿Y qué le voy a decir a mis niños?
-Desgraciadamente lo que les hemos tenido que decir a todos. Tiempos oscuros se acercan, y nosotras tenemos que luchar por todos ellos.
-Jo, Buda, ¿pero por qué nos tenían que venir a fastidiar?
-Hemos estado demasiado tiempo dejándoles crecer a la sombra, y ellos han aprovechado esa baza. Ahora ha llegado el momento de pararles los pies.
Decidieron esperar a que amaneciera para salir del pez por el sistema de burbujas flotantes hasta la superficie. Tenían todavía unas cuantas horas antes de que saliera el sol que pensaron invertir en trazar el plan del siguiente día.
Lo primero era recuperar el anillo de aguamarina de Charada. Ella había depositado su don en él, y lo había escondido con el fin de desquitarse de todos los problemas y peligros que este acarreaba.
Claro, tenía que explicar exactamente cuál había sido el lugar elegido.
-Veréis chicas, lo dejé escondido en la sala de los espejos.
Mientras Charada daba más detalles sobre el paradero del anillos, Mini no paraba de preguntarse el extraño significado de aquel sueño. Ver a una versión tan joven y oscura de las dos directoras la había dejado muy tocada, y no estaba segura si compartir su extraña visión con sus compañeros. De hecho, podía haber sido un sueño muy vívido, pero al fin y al cabo, un simple sueño sin ningún significado especial.
-¿Qué te ha pasado Mini? ¿por qué gritabas?-preguntó Quique, sacándola de su debate interior.
-Nada Quique, un mal sueño...-dudó si continuar.- El caso es que era muy extraño, me parecía que era real, de hecho...
-¿Qué?-inquirió Naldo.
-Mmmm no sé, me parecía que era una cosa que pasó hace tiempo, y era como si yo estuviera allí viéndolo todo.
-¿Cúanto tiempo? ¿Qué pasó para que te pusieras así?
-La verdad es que no sé cuánto tiempo hace...pero la verdad es que prefiero no pensar más en el tema por ahora. Tengo la cabeza que me va a estallar. Después de un día tan largo, lo único que necesitaba era un sueño reparador y mira por donde, tengo una pesadilla seguida de la destrucción de Agua, vaya plan...
Quique y Naldo siguieron confortando a Mini con amistosas palabras, durante el tiempo que se tardó Charada en explicar a las directoras el paradero del anillo