20 ago 2009

Ráfagas

La pareja de alumnos de Fuego siguieron al BudaDorado. Tenían que encontrar cuanto antes a la Directora de Aire y sólo uno de los 3 conocía el lugar, aunque a estas alturas no sabían lo que hallarían.
El edificio de Aire era una torre absolutamente vanguardista en su diseño. Si Mini y Naldo hubieran prestado más atención a la pesada de Erika, no se habrían sorprendido tantísimo cuando llegaron a esta peculiar construcción. Sus pisos, tal y como les había relatado su insoportable compañera (o compañerá, como diría ella) se desplazaban a merced del viento, como si la propia torre estuviera compuesta por piezas independientes que según la meteorología conformaban una caprichosa figura.
He aquí el problema. Era realmente importante que tuvieran un conocimiento pleno del camino que debían tomar, puesto que un mínimo descuido sumado a un empujoncito de una ráfaga supondría perder las conexiones para acceder a tu destino, además de desubicarte y llevarte a algún sitio al que no pretendías llegar.
Estos detalles se los estuvo explicando el Buda a los chicos mientras con una sonrisa añadía anecdóticamente:
-La primera vez que me perdí fue porque iba a dar una charla en una clase y antes tuve la repentina necesidad de ir al baño...ya imaginaréis que esa charla nunca la llegué a dar, en cambio disfruté de un maravilloso helado de menta con chocolate en el CalderoRogeliante de Aire.
Mini miró de reojo a Naldo para comprobar que no había olvidado lo que ella le enseñó el primer día que se conocieron sobre las cafeterías de Sanación. Naldo por su parte arqueó las cejas y siguió atendiedo sin más a la anécdota. Mini se quedó desconcertada, a saber si recordaba algo de aquel día...

Aceleraron el paso y entonces pasó lo que estaban deseando que ocurriera. Una ráfaga de viento movió violentamente su piso, aunque ellos sólo notaron cómo el paisaje a su alrededor cambiaba como si estuvieran en un tiovivo. No fue gran cosa.

Siguieron andando, casi corriendo, siguiendo al BudaDorado, que a pesar de tener una considerable edad para echarse una carrera con sus alumnos, aguantaba el tipo más que bien. Mini ya no podía más, las piernas le temblaban de tanto subir escaleras y cuando Naldo se volvió para asegurarse de que todo marchaba bien, otra oportuna ráfaga de viento actuó sobre el edicifio móvil de Aire, dejando al Buda siguiendo su camino a dirección sin percatarse de que Mini y Naldo se encontraban, tal y como ellos temían, aislados de su directora y sin saber cómo seguirla.

23 jul 2009

Al otro lado (II)

Un destello de luz y el suelo.
Eso fue lo único que pudo ver Quique al salir de la puerta giratoria.
Cuando pudo despegar su cara del suelo, y tras frotarse el cachete adormecido por el golpe, miró si tenía todos los miembros en su sitio.¿Qué había pasado después de meterse en la puerta con Naldo?¿Y dónde estaba ahora su amigo?
Mientras seguía frotándose el cachete y haciéndose esas preguntas vió que delante suya no se levantaba el esperado edificio móvil de Aire, sino que se extendía una frondosa huerta, con vacas saludándole con un sonoro muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu.
Se levantó, se limpió la tierra de los pantalones y siguió un caminito empedrado que se perdía entre las parcelas de berenjenas, calabazas, fresas y alguna que otra planta que no había tenido el gusto de conocer.
Ya se estaba empezando a imaginar qué había podido pasar, pero temía que algo malo le hubiese pasado a Naldo. Esperaba con todas sus fuerzas que aquel Caballero no les hubiese visto, y mucho más deseaba que su amigo no hubiese sido escupido por la puerta a las manos de su enemigo. Cada vez que se planteaba esa sombría posibilidad se le ponía la carne de gallina, porque esos tipos tenían la suficiente sangre fría como paras deshacerse de cualquier niñato que se les cruzase en su camino.
Seguía divagando hasta que divisó a lo lejos una casa enorme de piedra, aunque eso lo descubriría más tarde porque desde lejos las plantas trepadoras ocultaban prácticamente toda la casa. Supo dónde se encontraba sin lugar a dudas y aceleró el paso.

Tierra.

La escuela de Tierra fue la primera en fundarse como una de las 4 escuelas de Sanación. Era muy famosa en todo el país y tenía mucho nombre. Era lógico reconocerla al instante porque no había alumno interesado en la Sanación que no conociera esa casa típica de postal. Todo un símbolo de tradición.
¿Estaría la directora allí?¿Habrán llegado también los Caballeros de la Fusta de Cuero?Quique sólo podía correr para asegurarse que su misión no corría peligro, a pesar de no saber exactamente su cometido...Lo necesitaban...Los necesitaban, ¡a los 3!..sí, tenía que hacerlo por ellos porque ahora mismo también estaban en peligro.

Llegó jadeando al portón de la casa. Vista de cerca no era una simple casa, era una señora casa que tenía que albergar a 3 cursos de sanadores, así que por dentro tenía que ser enorme. Llamó golpeando con la pesada aldaba y esperando a que le abrieran, aspiró el intenso aroma de la escuela...Era algo maravilloso, cientos de fragancias distintas le envolvieron, pareciéndole que la primavera había estallado en esa casa y celebraba un carnaval.



Entonces desde el otro lado de la puerta, una voz femenina le dijo:

-¿Quién eres y qué haces en mi Escuela?¡HABLA!

Al otro lado (I)

Buda y Mini se asomaron a la puerta giratoria en cuanto esta emitió el destello de luz característico que anunciaba la llegada de un pasajero. Sus semblantes expectantes cambiaron a inquietos en cuanto vislumbraron lo que estaba ocurriendo.
Naldo apareció delante de ellas, y con voz alarmada dijo a su Directora:
-¡Tiene que cerrar esta puerta!¡Va a venir!
-¿Quique?-preguntó Mini
-¿Cómo que Quique?¡El Caballero de la fusta de cuero!¡Lo he visto llegar al jardín privado!
-¿Y has dejado a Quique detrás tuya?
Entonces Naldo miró a su alrededor y comprobó que estaba solo. Detrás suya no había rastro de su compañero y ante las inquisidoras miradas de Mini y el Buda no pudo más que encogerse de hombros, y añadir:
-Entramos a la vez...
Mini se tapó la boca con las manos horrorizada ante el destino de su amigo. Quién sabe si estaba gravemente herido o en manos del Caballero de la fusta...El Buda reaccionó con rapidez y antes de que cundiera el pánico bloqueó la puerta giratoria, impidiendo la entrada desde otras escuelas.
-¿Pero y Quique?¿Y si se ha quedado atrás y quiere volver a utilizarla?-preguntó Mini angustiada
-Mini, estoy seguro de que entramos juntos, eso no es posible-comentó Naldo apesadumbrado
-Pero...-seguía insistiendo ella
-Escucha, no sabemos qué le ha pasado a Quique, pero lo que sí sabemos es que ellos ya están aquí, y lo mínimo que podemos hacer es bloquearles el camino para que no tomen todas las escuelas-intervino el Buda-Sólo podemos esperar a que tu amigo sepa cómo mantenerse a salvo, mientras nosotros vamos en busca de la Srta. Tulp para hacer frente a los Caballeros de la Fusta de Cuero.




15 jul 2009

Puertas

El BudaDorado se dirigió hacia la puerta de su despacho y salió escaleras abajo seguida de sus 3 alumnos de Fuego. Quique, Mini y Naldo eran incapaces de articular palabra. Se disponían a seguir a su directora a la escuela de Aire, nada más y nada menos que para reunirse con la directora de aquel centro con la intención de reunificar a las 4 fundadoras. No se dieron cuenta del camino que hacía el Buda, y en un momento perideron el rumbo que usaron hace poco más de una hora para subir al despacho por la torre central...Acababan de cruzar el umbral de una puerta en la que nunca habían reparado en todos sus años de estancia en Fuego, una puerta que estaba escondida tras una de las múltiples ventanas que llenaban dicha torre.
En ese instante se dieron cuenta de que ahora caminaban por encima de las clases del último curso de Sanación (las cuales eran el círculo más cercano al núcleo donde se hallaba el despacho), y trotando sobre el techo de sus compañeros descubrieron ante sus ojos un jardín privado donde sus profesores descansaban, tal y como les explicó su directora:
-Obviamente no todos los profesores disfrutan de vuestra compañía, ni les gusta oír sus motes mientras intentan relajarse, así que mi obligación era proporcionarles un lugar donde pudiesen olvidarse del estrés que supone formaros como los mejores sanadores del mundo.
Tras un guiño cómplice hacia sus jóvenes pupilos siguieron andando rápidamente hasta una puerta giratoria en el final del jardín.
-Este es un acceso un poco más directo a la escuela, pero lamento deciros que sólo está comunicada con las otras escuelas, y es de tránsito privado.
Antes de entrar su directora se dirigió hacia ellos para explicarle el procedimiento.
-¿Es la primera vez que usáis una puerta giratoria?
-No-respondieron los 3 al unísono.
-Estupendo, entonces sólo tengo que comentaros que encontraréis en el panel los símbolos de las 4 escuelas, sólo os pido que pulséis el de Aire >> y que déis 2 vueltas. Yo iré primero para asegurarme de que al otro lado la situación está bajo control. Ya nada es seguro, y no pienso poneros en peligro más de lo estrictamente necesario. Recordad apartaros un poco en cuanto salgáis para que no haya ningún tropiezo desafortunado-comentó echando un leve vistazo a Quique-y por último, no os rezaguéis a la hora de cruzar la puerta. Tenemos que ser rápidos.
Asintieron, asimilando toda la información. Era sencillo. Entrar, pulsar >>, 2 vueltas y apartarse al salir. Sin demora.
El Buda inspiró y con aire solemne dio un paso hacia la puerta giratoria. Su figura se perdió tras las hojas móviles y entonces volvieron a encontrarse solos.
Los 3 amigos parecían haber perdido parte de su individualidad desde que habían encontrado al Buda, y ahora volvían a ser ellos mismos. ¿Estaban seguros de lo que iban a hacer? El Buda les había dejado claro que era algo potencialmente peligroso y que debían saber bien si querían acompañarla a esta misión, pero la verdad es que frente a ella, se habían sentido exclusivamente como un ente formado por 3 cabezas prácticamente inseparable, una extraña trinidad. Ahora, fuera del lazo que los unía cuando estaban frente al Buda, los miedos y las dudas asediaban sus cabezas y corazones, disparando sus ideas en infinitas direcciones. Se miraron extrañados. Hacía tiempo que no se miraban entre ellos, porque la conciencia de grupo había guiado sus voluntades con mucha más fuerza y determinación de lo que podrían haber conseguido por ellos mismos. En ese momento, alguien que homenajeaba con sus palabras al profesor Toscani recordó la magia de las esencias igualadas. Fue entonces, justo en ese instante cuando una determinada Mini apremió:
-Las señoritas primero, ¿no? Nuestra directora nos está esperando.-y sin más miramientos cruzó la puerta giratoria.
Quique y Naldo se asombraron por la decisión de su compañera a la hora de emprender esta aventura, y en el momento en el que iban a decidir quién sería el siguiente, un fuerte ruido, casi como una pequeña explosión, cortó aquel diálogo silencioso. A varios metros tras ellos, la figura de un hombre alto y delgado, con un ligero aire marfanoide, atravesaba el hueco que había dejado la puerta del jardín que acababa de hacer desaparecer. Mientras comenzaba a barrer con la mirada el jardín de los profesores, Quique y Naldo vieron cómo blandía una fusta de cuero en su mano derecha.
Sólo les hizo falta una cómplice mirada de imperiosa urgencia para que los 2 entraran juntos por la puerta y pulsaran el botón, antes de que su enemigo alcanzara a verlos.
Sabían que 2 personas de su tamaño era algo que los técnicos en puertas desaconsejaban, puesto que correrían graves riesgos de quedarse atrapados, perder algún miembro o acabar en diferentes direcciones...pero ahora lo único que pensaban era en eludir al Caballero de la Fusta de Cuero.

Mientras, al otro lado, Mini y el Buda les esperaban


27 jun 2009

una entrada para junio

Sólo unas breves palabras dirigidas a ti, querido lector.
Hace tiempo que no recibes ningún tipo de noticia del Buda (la última vez que leíste algo sobre él era un relato pseudo-fantástico que ni tú ni yo todavía sabemos como va a terminar) y entiendo perfectamente que estés algo desilusionado...No cuido muy bien de los seres a mi cargo, y deberías intentar comprenderme. Yo por mi parte intentaré esforzarme al máximo para que esta simpática relación no se extinga.
De cualquier modo, no traigo buenas noticias. Tras mi abstención absoluta de publicaciones por los exámenes, me veía ante horas de hastío veraniegas aliviadas con entradas geniales y seguidísimas entre ellas...cual fue mi asombro cuando caí en la cuenta de que mis perspectivas se frustrarían por la llegada (por no decir invasión) de 2 seres en desarrollo, más su progenitora (bien desarrollada, pero con necesidades de atención equiparables a sus 2 retoños). Por esa razón, y porque desconocen la existencia de mi pequeña criatura (sí, mi blog, que nadie se asuste), no creo poder satisfacer mis ilusiones de "escritora sin causa", al menos durante el mes de julio.
Esta entrada es un "ciao" italiano, un "hola" o "adiós" según el estado de ánimo con el que lo leas. Ya intentaré yo que sea más un "hola de nuevo", poniéndome de vez en cuando un ratito..no prometo entradas largas, pero sí algún que otro bocadito de mi historia de sanación, ¡que ya tengo ganas de que avance otra vez!
Bueno lector, esta ha sido mi entrada para junio. Ahora me toca volver a estudiar :)

31 may 2009

una observacion

Ninguno se atrevió a decir nada. Todos seguían esperando a que el Buda les asombrara con algo nuevo, pero su directora estaba sentada en su sillón, esperando su respuesta.
-Bueno, ¿no tenéis ninguna preferencia?
Se limitaron a negar con la cabeza. Entonces Naldo, cambiando de tema para liberarse de tanta presión repentina, preguntó:
-Disculpe pero, ahora que estaba repasando los nombres de las fundadoras...Hay uno que no me cuadra...Si todas se llaman como los protagonistas de La Historia de los 7 poderes,¿por qué Clarividencias no está entre vosotras?
Quique y Mini observaban a Naldo, sorprendidos de lo lentos que habían estado ellos al no caer en semejante obviedad. La Srta. Tulp no era un personaje conocido para ellos...¿entonces quién era?
-Buena observación. La directora de Aire no se llama Clarividencias, pero sí que adoptó ese nombre en nuestros comienzos. Debéis entender que nuestra historia pasada y futura está fuertemente marcada por nuestros dones, que casualmente están íntimamente relacionados con el signo zodiacal bajo el que nacimos, menos el mío. Yo, como Almendra, nací bajo el dominio de Tauro, pero al parecer estábamos destinadas a no compartir dones, así que a mí me tocó el fuego, que si no está relacionado con mi parte más celestial, sí que lo está por mi parte más terrenal (recordad Timanfaya,las Montañas del Fuego de las que os hablé). Como iba diciendo, la Srta. Tulp, anteriormente conocida como Clarividencias, nació bajo el signo de Géminis. Esto no fue una casualidad, porque si bien sabéis que el aire va de un lado a otro moviendo las veletas en una u otra dirección, así funciona el don sobre mi amiga. No quiero decir que sufra trastornos de personalidad, pero la afecta tan profundamente que la lleva a abandonar una parte de sí misma y a crecer con otra identidad, pudiendo ser más de una...como en realidad lo es Géminis,los gemelos.
-¿Y de un día para otro cambió de nombre?
-Mini, dentro de poco se lo podréis preguntar a Almendra, que estuvo bien informada sobre la verdadera historia de la Srta. Tulp...o quizás mejor directamente a ella. Sí, la primera escuela a la que iremos será Aire.

30 may 2009

La firma

-¿Van a reunirse de nuevo?¿Para enfrentarse a los Caballeros de la Fusta de Cuero?-preguntó Quique ansioso. De repente se había visto metido en un juego mucho más serio y peligroso de lo que jamás habría podido imaginar.
-Sí. Lo correcto sería reunirme con mis amigas y, antes de enfrentarnos a ellos, discutir el plan que llevaremos a cabo. Si los Caballeros han decidido dar la cara después de tanto tiempo entre las sombras es porque tienen todo pensado, incluso nuestra previsible oposición a que realicen su objetivo.
-¿Pero realmente han sido ellos quienes han asesinado al profesor Toscani y a los otros profesores de neuropsiquiatrocirugía?¿Cómo puede estar tan segura para afirmarlo? Quizás haya sido una conclusión prematura por un desafortunado malentendido que le ha llevado a deducir que son ellos, pero sólo movida por el temor a que vuelvan a alzarse en su contra. Puede que realmente sigan desaparecidos y que no la molesten nunca más-dijo Mini mientras que con cada palabra disminuía el volumen de su voz. A pesar de que la "acusación" que estaba lanzando al BudaDorado le parecía cuanto menos atrevida, embarcarse en una aventura contra fantasmas del pasado no le hacía ninguna ilusión.
-¿Cómo te llamas?
-Mini
-Bien Mini, entiendo tus dudas y tus miedos aunque no los expreses-el Buda aprovechó para taladrarla con la mirada y Mini sintió cómo la sangre encendía sus mejillas-y como quiero que los alumnos que me acompañen decidan libremente su camino, os voy a aclarar que nuestro enemigo efectivamente ha dado la cara, ha cometido los asesinatos y está esperando nuestra respuesta después de años en silencio. Estoy tan segura porque esta madrugada han amanecido los 4 cuerpos de los profesores titulares ahorcados en sus casas, colgando de unas fustas de cuero bastante familiares para nosotros. Han dejado su firma.
-Esto es muy fuerte.¿Por qué han matado a los 4 profesores?¿Qué les han hecho ellos?-quiso saber Naldo.
-Ellos son los encargados de llevar una de las asignaturas nuevas que se implantaron en Sanación. Antiguamente en Macarewarts se estudiaba separando cuerpo, mente, tratamiento...Cuando al fin y al cabo, después de muchos estudios, todo estaba tan interrelacionado que nos parecía mejor una enseñanza global para que al alumno y futuro Sanador le quedara el esquema claro, que lo viera como un todo y así saber cómo abordarlo. Por esa misma razón, otros profesores de asignaturas nuevas (como Sexualidad por ejemplo) están bajo vigilancia, pues su vida también corre peligro.

Los 3 amigos se iban dando cuenta de que haber entrado en el despacho de dirección había cambiado sus vidas en menos de 1 minuto. Hasta entonces lo único que les preocupaba era prepararse bien el siguiente exámen a la vista, mientras que ahora tenían la misión (¿por qué?) de luchar (¿cómo?) contra los Caballeros de la Fusta de Cuero (¿quienes?) en cuanto trazaran un plan con las otras 3 directoras de Sanación.
¡Qué pasada pero... qué locura!


Volviendo a interrumpir sus pensamientos, el Buda les preguntó finalmente:

-¿A qué escuela queréis ir primero?



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