Una vez saciados y puestos al corriente de las aventuras que habían vivido por separado, los 3 amigos se recostaron sobre el gran sillón que estaba situado frente al despacho de la Señorita Tulp. Desde fuera sólo lograban ver las figuras difuminadas a través del cristal translúcido, que aunque apenas se movían, no habían parado ni un instante de hablar desde que entraron allí.
-¿De qué creéis que están hablando?-quiso sabe Naldo
-¿Qué te parece de un plan para acabar con los Caballeros?-contestó Mini, con un aire de sabelotodo al que sus amigos ya estaban más que acostumbrados.
-Además de eso, tendrán que hablar de lo que han hecho en este tiempo-añadió Quique.-Almendra Puck me contó que ella fue la primera en separarse del grupo, desde que fundó su propia escuela...No sé si no siquiera se han vuelto a ver.
-¿Cómo no van a volverse a ver?¿No se supone que eran tan buenas amigas? No me imagino qué pudo pasarles para que rompieran sus relaciones de esa manera. Yo seguiré en contacto con vosotros dos,¿sabéis?
Quique se sonrojó levemente y lo acompañó con una sonrisa, mientras Naldo buscó la mirada de Mini. Era cierto que Clarividencias hacía honor a su nombre, porque mientras estaban escondidos en aquella clase a solas no pudo evitar dejar que volara su imaginación por un instante. Su cabeza había formulado mil quinientas hipótesis...de algunas se avergonzaba, otras en cambio, las anhelaba. Y total, para nada. Mientras, él seguía sondeando los ojos de Mini buscando una respuesta a sus deseos.
-Bueno Mini, yo también pienso que seremos amigos para siempre.¿Os imagináis que el profesor Toscani no nos llega a hacer lo de la igualá freudiana?¿Creéis que habríamos terminado siendo amigos?-dijo Quique
Los 3 recordaron aquel momento.¡Nunca se habrían acercado a conocerse!Quique tan tímido, Naldo tan pasota, y Mini tan sabelotodo...Pero de pronto recirdaro efectivamente al profesor de neuropsiquiatrocirugía y su terrible muerte a manos de los Caballros de la Fusta de Cuero.
El silencio se instauró entre ellos, y entonces pudieron escuchar muy bajito lo que decían allí dentro las directoras, aunque sin poder saber quién decía cada cosa...
-¿Alguna ha tenido noticias suyas?
-Sabéis que yo desde hace bastantes años con ninguna, así que de ella tampoco...Ahora me arrepiento
-No te castigues, ahora tenemos que ponernos de nuevo en marcha y no dejar que vuelva a pasar esto.
-Yo...sí he oído algo
-¿El qué?
-Ella...bueno, es que ya sabéis como era ella...Pues ahora está más
-No te entiendo
-Bueno, que su parte más cuerda parece que la ha abandonado, o eso dicen
-Jajajaja
-No te rías, podría ser muy serio
-Lo siento, es verdad, pero no me digas que no tiene gracia
-Ya, ya...Tenemos que ir a buscarla cuanto antes.¡Tenemos que ayudarla!
-Sí, pongámonos en marcha.
Las fundadoras salieron del despacho. El Buda miró a los chicos, sentados con cara de asombro. Ella con una sonrisa les dijo:
-Venga chicos, en pie. Vamos a buscar a Charada