1 ene 2009

el traje verde

Quique definitivamente iba a llegar tarde.
Mini y Naldo seguían mirando boquiabiertos el 3**.
Para no interrumpir su estado de trance artístico, con un escueto "adiós" sólo audible en frecuencias para perros salió pitando de su antiguo curso arriesgándose a ponerse hasta arriba de agua.
Se fue corriendo hasta la puerta sudoeste para dirigirse a sus prácticas, que se daban fuera de las escuelas de Sanación. El agua caía sin piedad sobre el abrigo que Quique usaba como protección, pero como además tenía una orientación ladeada, cualquier cosa que utilizara iba a ser inútil, pues se iba acabar mojando. Apretó más el paso cuando recordó una teoría que escuchó por ahí, sobre la relativa efectividad de correr bajo la lluvia para mojarse menos. Se exponía que andando te ibas a mojar igual o incluso menos, porque el impacto de la gota iba a ser mas perpendicular y por lo tanto la superficie de contacto (el recorrido sobre su cuerpo) sería más pequeña que si fuera corriendo. Él no estaba muy convencido, porque cuanto más tiempo estuvieras expuesto al agua, más te ibas a mojar...Qué paja mental. Por fin llegó a la puerta.
La salida/entrada a la escuela Fuego era, por supuesto, una de sus cosas preferidas. Consistía en 3 puertas (norte, sudoeste y sudeste) que eran giratorias. Para salir directamente al exterior (sólo cruzar de un lado a otro) era realmente sencillo:simplemente tenías que pasar por la puerta girtoria al otro lado. La cosa se complicaba (no demasiado, la verdad) cuando tu destino no era precisamente el otro lado de la escuela. Sí, lo has leído bien. Podías ir a otros lugares gracias a las puertas giratorias. Tan sólo tenías que pasar dando una vuelta completa de 360º a la puerta. Cuando estabas dentro, el panel de la puerta que había delante tenía escrito los posibles destinos a elegir, y tú simplemente tenías que pulsar tu elección. Las puertas giratorias eran un elemento poco común, y sólo disponían de ellas determinados edificios. Por ejemplo, todas las escuelas de Sanación tenían al menos una, al igual que los centros hospitalarios donde tenían concertadas las prácticas. Así se ahorraban mucho tiempo, y estaban constantemente comunicadas las 4. También estaban comunicadas con la universidad central de la ciudad, que tenía a su vez varias puertas para llegar a todas las facultades. Esto era una ventaja, porque aquellos alumnos que tuvieran lejos la escuela, sólo tenían que dirigirse a la central, que generalmente tenía muy buenos accesos y se ahorraban los atascos. En el panel también habían otras direcciones, algún que otro lugar oficial de interés, algún centro comercial que se había dejado millones con tal de que lo incluyeran, direcciones que requerían clave e incluso otras con símbolos extraños que nadie se atrevía a pulsar ni por equivocación.
Quique se metió dentro y empezó a dar la vuelta. Justo en frente veía el cartelito del hospital al que quería ir y lo pulsó con avidez, a la vez que se sacudía el pelo mojado e intentaba que sus zapatos dejaran lo menos manchado el suelo.
Salió de la puerta giratoria.
El silencio le abrumaba. Pocas veces la entrada de estudiantes al hospital había estado tan tranquila. Claro, como se había retrasado, la zona estaba despejada y sin compañeros a la vista.
La puerta giratoria del hospital principalmente era frecuentada por los alumnos de las diferentes escuelas, aunque dependiendo del centro, podríamos encontrar a más alumnos de una escuela u otra. Lo cierto es que incluso se daba el caso de hospitales que tenían una preferencia única por una escuela determinada, pero generalmente eso iba por moda más que por tradición. Al lado de su puerta, estaba la interna del hospital: un "ascensor" mucho más rápido que era usado para llevar a los enfermos en urgencias, comunicando plantas y hospitales entre sí. Era de uso exclusivo de Sanadores, y por lo tanto vetado a Quique a menos que fuera invitado por uno.
Tenían bien aprendida la lección de dejar una zona de paso libre alrededor de las puertas (sobretodo la intra/interhospitalaria) desde el día que un compañero de 3** se había quedado contando un chiste (escenificado y todo) justo delante. La tragedia se veía venir en cuanto Quique oyó los paneles de la puerta deslizarse...Un destello precedió la aparición de una cama de quirófano rodeada por 3 sanadores tapados hasta las orejas de ropas verdes que se cernían sobre un paciente que estaba hinchado como un sapo. Cuando su compañero se giró para reaccionar ya era demasiado tarde, porque el primer sanador que iba abriendo paso le pisó, al quitar el pie se tropezó con la rodilla del chico, cayendo por la zancadilla que naturalmente y sin querer le había hecho. Al caer tiró hacia sí mismo la camilla, mientras que el de detrás intentó compensar el desastre tirando hacia el lado contrario. El pobre paciente, que no podía saber lo que pasaba porque los párpados inflamados no le dejaban ver se asustó y agarró del cuello al tercer sanador, que hizo palanca con una de las hojas de la puerta giratoria, dejando al hinchado agresor atrapado en medio mientras las puertas intentaban seguir avanzando. Los alumnos que presenciaban la escena estaban paralizados por el pánico hasta que el paciente hizo un blop! cediendo a la presión y reventando la piel finalmente. Salió disparado como una flecha en sentido contrario (hacia donde estaban los alumnos) mientras el sanador que estaba a la cola, al quedarse atrás, se vio arrastrado hacia el lugar desde donde habían venido. Sus 2 compañeros sanadores, uno en el suelo por el tropezón y el otro ya liberado de la garra del paciente sobre su cuello, miraron cómo este se empezaba a desangrar por el lugar que la piel había estallado. Quique salió de su estado de shock y con un paño que había bajo la camilla presionó fuertemente el lugar por donde brotaba sin cesar la mezcla de sangre y suero que encharcaba ahora la estancia. Los sanadores corrieron hasta él y el del tropezón le dijo:
- Chico, ¿te importa seguir así hasta que lleguemos a quirófano?
- No - respondió sin dudarlo. El corazón parecía que le iba a estallar a él también, pero sus manos agarraban fuertemente la herida y no temblaban lo más mínimo.
- No lo sueltes por nada del mundo, y aprieta fuerte, cuanto más consigamos parar la hemorragia mejor. ¿En qué curo estás? -preguntaba el sanador que ahora llevaba la ropa del cuello arrugadísima.
-En **
-Bien, es un poco fuerte para empezar, chico, pero si eres listo sabrás aprovechar esta catástrofe.-Al terminar esta frase el sandor echó una mirada despectiva al compañero, que todavía estaba con la boca abierta, mirándo cómo se alejaba Quique con ellos.

Fue la primera vez que entró en quirófano. Fue la primera vez que vió a los sanadores en acción desde el punto de vista de un alumno (porque * había sido más que nada un contacto y puesta a punto de conocimientos necesarios básicos antes de entrar en la sanación pura y dura). Fue la primera vez que sintió que a partir de ahora nunca podría dejar esa profesión. Estaba enganchado a ella. Cada cosa que vio la hizo más y más atractiva a sus ojos. Más sangre, más cautivadora. Menos sangre, más perfeccionada. A más orden, veía control y claridad. A más caos, una vorágine de vida. Definitivamente estaba hecho para ella y ella para él.

Recordando ese momento fue hacia el vestuario, donde ahí le esperaba el venerado traje verde.

5 comentarios:

quantum leap dijo...

ay qué bueno buda! jo, de repente he sentido unas ganas increibles de ser sanadora!!

BudaDorado dijo...

nada mujer, cuestion de tiempo,q he prometido la presencia dlas bloggeras en la storia!!!!

Almendra Puck dijo...

Pobre Quique!! Si le llega a tocar El que no debe ser nombrado en el quirófano de torácica se hubiera cagado en las patas!!

Lo mejor (aparte de la puerta giratoria) la paja mental sobre correr o no correr bajo la lluvia, jajajaja

BudaDorado dijo...

esas tipicas reflexiones cuando te cae el diluvio del siglo...

PUNTILLA dijo...

muy buena esta entrada!!!!
la paja mental de la lluvia, la he tenido en alemania mi veces, llendo a la uni en bici,,, incluso fue motivo de discursion entre varios, cada uno con sus teorias. yo estoy mas a favor de que mientras, mas corras,,, menos tiempo bajo la lluvia, y menos te mojas.. pero siempre hubo diversidad e opiniones!
La puerta..increible!!solo de imaginarmela...
y si...como a señorita Tulp, me alegro e haber elegido ser sanadora!!:)


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